Autor

Martes, 05 de diciembre del 2017

Zaza baja las revoluciones y el Valencia mira al mercado

El Valencia perdió en Getafe dando una mala imagen y, pese a todo, en Mestalla no surgen dudas y la afición sigue encantada con su equipo y con su entrenador, pensando ya en volver a la senda del triunfo el próximo sábado ante el Celta.

Pero dicho esto, es evidente que en la orilla del Turia aparecen las primeras interrogantes sobre la bajada de rendimiento de algunos jugadores con respecto a su deslumbrante inicio liguero. Soler o Rodrigo, por poner dos ejemplos significativos, han bajado las prestaciones sobre el césped. Además, los lesionados Guedes, Murillo o Garay no tienen recambios de su nivel. Pero el caso más significativo es el de su goleador: Simone Zaza. 

Analizando los números del italiano hasta la fecha, estos son espectaculares. 1208 minutos acumulados en 13 partidos disputados (12 de titular), con 9 goles y un porcentaje de acierto magnífico de cara al marco contrario (9 de 33 lanzamientos a puerta), en torno al 27%, muy superior al de los cracks de la liga (Messi tiene 15%, Griezmann el 17% y Cristiano el 3%). Además de su olfato goleador, Zaza venía ofreciendo mucha incidencia en el juego (19 faltas recibidas, 23 faltas realizadas y 9 balones robados)

Pero lo que ocurre es que esta estadística global está sustentada fundamentalmente en las diez primeras jornadas de liga. En esa décima cita del calendario, Zaza marcó ante el Alavés su último tanto hasta la fecha. Posteriormente no ha visto puerta ni ante Leganés, ni ante el Espanyol (no jugó ni un minuto), ni ante el Barça ni en Getafe. Y lo que es más preocupante, su rendimiento en términos de agresividad y de participación en el juego, ha ido disminuyendo progresivamente y en las útlimas cuatro jornadas no ha logrado ni disparar entre los tres palos.

Varios factores han sido determinantes. El principal, las molestias que el delantero italiano acusa en su rodilla izquierda, donde tiene parcialmente roto el menisco externo y que inconscientemente ha provocado que Zaza reduzca su combatividad en el campo por miedo a que se le bloquee la rodilla y tenga que pasar por el quirófano.

Hablamos de un tipo de jugador que necesita la agresividad, porque es su cualidad diferencial. Tiene que chocar con los defensas, pelear, entrar en el cuerpo a cuerpo y hasta protestar al árbitro para sentirse cómodo y dar su máximo rendimiento. Y lo necesita el grupo, por lo que supone como primer defensa en la presión, porque contagia al resto y porque sabe jugar de espaldas y dar salida al equipo en momentos de agobio.

Hay otros factores como la ausencia de Guedes (el punto de desequilibrio del portugués siempre generaba oportunidades para el italiano); la menor influencia en el juego de Rodrigo y Carlos Soler (puntos de ruptura y de movilidad que crean espacios para el nueve valencianista); y también un menor acierto propio en las pocas ocasiones que ha tenido Simone en los últimos partidos (algo normal en los goleadores que viven de las rachas).

Todas estas circunstancias “obligan” al cuerpo técnico valencianista a fichar un delantero en el mercado invernal. El elegido parece ser Sandro, el ex-malaguista no tiene minutos en el Everton y es muy del gusto de Marcelino. Su llegada supondría más competencia para la delantera; más opciones porque es un jugador distinto a Zaza y Mina; la posibilidad de poder rotar teniendo en cuenta que en enero se jugará miércoles y domingo por la Copa del Rey; e incluso en el caso de que el italiano se rompa, el poder contar con un primer espada de garantías.

Mariano Chumillas