Ter Stegen, un problema que puede enquistarse y afectar al Fair Play Financiero
Martes, 10 de junio del 2025 a las 19:42
El FC Barcelona ha activado una profunda remodelación en la portería que amenaza con convertirse en uno de los grandes culebrones del verano. Cerrado el fichaje de Joan García, a punto de hacerse oficial, y con la renovación muy encaminada de Wojciech Szczesny, el club blaugrana ha decidido dar un giro radical a la planificación deportiva en una posición clave. El gran damnificado es Marc-André ter Stegen, quien tiene contrato hasta 2028 y un salario que supone un coste total cercano a los 42 millones de euros para el club, una cifra difícil de asumir por el margen salarial disponible.
Desde la dirección deportiva, con el respaldo de Hansi Flick, se ha tomado la decisión de buscar una salida para el guardameta alemán como principal prioridad tras cerrar a Joan. La intención es encontrar una solución amistosa, ofreciéndole un destino competitivo donde pueda seguir siendo titular y mantener su estatus con la selección alemana. Sin embargo, Ter Stegen no parece dispuesto a facilitar su marcha. Considera que ha sido traicionado, ya que al finalizar la temporada nadie le comunicó que no se contaba con él, y ha visto cómo en las últimas semanas se filtraban informaciones que, según su entorno, buscan deteriorar su imagen pública y justificar una salida forzada.
El club contempla distintas fórmulas para su adiós, incluyendo abonarle una parte de los años que le restan de contrato, pero el jugador insiste en cobrar la totalidad de los 42 millones firmados. Además, no está dispuesto a aceptar destinos como Arabia Saudí, lo que reduce drásticamente el abanico de opciones. Además, el problema ya no es solo económico. También hay un componente humano. Ter Stegen acaba de regresar tras una grave lesión y siente que no se le da la oportunidad de recuperar su sitio.
Si no se encuentra una solución antes de agosto, el Barça se verá obligado a tomar decisiones incómodas sobre quién será el portero titular y cómo afrontar una situación insostenible con tres metas de alto nivel y un coste financiero fuera de control. La tensión está servida y el futuro de Joan García y Sczcesny en la plantilla culé la próxima temporada depende del alemán, por mucho que el Barcelona esté deseando que nunca se llegue a ese extremo.
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