Oyarzabal de enganche, un plan B con brotes verdes pero inofensivo
Miércoles, 20 de agosto del 2025 a las 19:30
La Real Sociedad inició la temporada en Mestalla con un empate frente al Valencia que dejó tantas lecturas tácticas como incógnitas en ataque. El momento clave llegó en el minuto 67, cuando Sergio Francisco retiró a Brais Méndez, que venía de firmar un encuentro notable y de dar la asistencia del gol del empate, para dar entrada a Óskarsson. Este ajuste obligó a Mikel Oyarzabal a retrasar su posición hacia la mediapunta, con Kubo y Barrenetxea abiertos en los costados, en busca de mayor movilidad y conexiones ofensivas.
El capitán txuri-urdin asumió con naturalidad el reto y pronto dejó huella en su nuevo rol. Primero con un pase de cuchara que perdió la ocasión al toparse con Gayà, y más tarde robando y lanzando en profundidad a Óskarsson, que desaprovechó una clara oportunidad frente a Agirrezabala. Las cifras de Oyarzabal reflejan ese peso creativo: 90 minutos disputados, un xG de 0.09, un xA de 0.40, 29 toques, cuatro de ellos en el área rival, y una precisión de pase cercana al 70 %.
Pese a estos destellos, la modificación no terminó de ofrecer la pegada esperada. La Real perdió fluidez en los últimos metros sin Brais, y el plan B se quedó en un recurso de laboratorio con más intención que eficacia. Oyarzabal mostró polivalencia y personalidad en un rol que podría volver a explorarse, pero la sensación fue que el equipo se quedó corto en mordiente ofensiva y acabó conformándose con un empate que supo a poco, en gran parte por la falta de olfato goleador del islandés.