Vanat y Ounahi caen de pie en Montilivi con rendimiento inmediato

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Martes, 16 de septiembre del 2025 a las 12:48

El Girona encontró en Balaídos el primer motivo para sonreír en este arranque liguero. Tras tres derrotas consecutivas, el empate frente al Celta (1-1) sirvió como punto de inflexión y dejó dos nombres propios en el escaparate: Vladyslav Vanat y Azzedine Ounahi. Ambos, recién llegados en el tramo final del mercado, debutaron con nota y ofrecieron razones de peso para confiar en la reacción del conjunto de Míchel.

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El técnico madrileño había advertido que el campeonato pondría a cada uno en su lugar. Y en Vigo, su equipo mostró esa competitividad que tanto reclamaba. Vanat tardó apenas doce minutos en dejar huella: un gol en su primera aparición oficial como rojiblanco que recordó al estreno de su compatriota Dovbyk hace dos cursos. Más allá de la diana, exhibió un instinto goleador que genera ilusión en Montilivi, especialmente si se comparan sus registros iniciales con los de Miovski el pasado curso.

El otro foco estuvo en Ounahi. El marroquí, pese a arrastrar falta de ritmo tras un largo periodo sin competir, aportó talento y criterio entre líneas, asociándose bien con Iván Martín y llegando con frecuencia al área. Su actuación transmite que, con minutos y confianza, puede ser un elemento diferencial en la medular.

La tarde en Vigo también dejó el redebut de Bryan Gil y la reivindicación de Gazzaniga bajo palos, decisivo con paradas de mérito para evitar la derrota. Solo Livakovic se quedó sin estrenarse. Con ellos, el Girona empieza a vislumbrar un futuro menos gris y más esperanzador.