El profesor Jagoba, entre acertar con el sistema y enderezar el aula

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Miércoles, 17 de septiembre del 2025 a las 23:48

El RCD Mallorca atraviesa un arranque de temporada que amenaza con convertirse en una tormenta difícil de superar. Con apenas un punto en las cuatro primeras jornadas y anclado en la penúltima posición de la tabla, el equipo de Jagoba Arrasate vive un escenario de crisis que trasciende lo puramente deportivo. Los números son fríos, aunque el calendario ha sido de vértigo: derrotas ante Barcelona, Real Madrid y Espanyol, un único empate en casa frente al Celta y una fragilidad defensiva que se traduce en nueve goles encajados por apenas cuatro a favor. Pero lo que más preocupa en Son Moix no son solo los resultados, sino la sensación de que el grupo no termina de encontrar una identidad sólida y un vestuario estable.

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Arrasate, maestro de profesión, llegó en 2024 con el aval de su experiencia en Osasuna y la promesa de dotar al equipo de competitividad, se enfrenta ahora a la primera gran encrucijada de su etapa en la isla. Las dudas sobre el sistema han sido una constante en este arranque: del 4-2-3-1 inicial al viraje puntual hacia una defensa de cinco para contener daños, las modificaciones no han logrado estabilizar a un bloque que se muestra vulnerable atrás y sin la pegada suficiente en el área rival. El técnico insiste en la necesidad de “ajustar” y “reencontrar las señas de identidad”, pero los mensajes empiezan a desgastarse cuando los puntos no llegan. De cara a la jornada 5, es probable que haya un nuevo cambio de dibujo tras el desastre de Cornellà.

A todo ello se suma un vestuario convulso. La sanción a Dani Rodríguez por sus críticas en redes sociales, las tensiones de mercado con futbolistas como Pablo Maffeo, la incertidumbre sobre el futuro de Samú Costa y la casi pero frustrada salida de Cyle Larin han agitado la convivencia en el día a día. En este clima enrarecido, el liderazgo del profesor Arrasate se pone a prueba, obligado a recomponer la unidad del grupo y a reafirmar códigos internos que parecen haberse quebrado.

El Mallorca necesita un punto de inflexión inmediato, un partido que marque el camino y devuelva confianza a una plantilla tocada. La temporada apenas comienza, pero el margen de error se estrecha. Jagoba Arrasate afronta quizá el momento más difícil de su carrera reciente tras los éxitos logrados en Pamplona: reconstruir un vestuario herido, afianzar un sistema reconocible y sumar victorias que alejen el fantasma de la descomposición, convirtiéndolo en un simple "mal calendario inicial". En la isla, el tiempo apremia.