El once imposible de Giráldez: análisis rotacional de los seis primeros partidos

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Domingo, 21 de septiembre del 2025 a las 14:30

El Celta de Claudio Giráldez se ha convertido en el equipo más imprevisible de LaLiga en lo que a alineaciones se refiere. Su propuesta, lejos de asentarse en un bloque reconocible, ha transitado por un carrusel de cambios que desconcierta tanto a rivales como a analistas. En apenas seis jornadas disputadas, el técnico ha introducido una media de seis modificaciones por partido, alcanzando picos de hasta siete alteraciones en varias ocasiones. Como ya venía sucediendo la temporada pasada, la idea de continuidad ha sido sustituida por una rotación constante que alimenta la incógnita cada fin de semana.

El dato resulta revelador: solo en la jornada 4, ante el Girona, el entrenador mantuvo un núcleo estable con ocho futbolistas que repitieron. En el resto, la tónica ha sido la metamorfosis. Así, el Celta ha saltado al césped con onces radicalmente diferentes, un escenario que coloca al conjunto vigués entre los más difíciles de descifrar del campeonato. La portería, custodiada por Radu, es la única línea inamovible, mientras que en el mediocampo Sotelo ha logrado consolidarse como pieza casi fija. Más allá de ellos, todo está sujeto al vaivén.

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Futbolistas como Durán, Manu Fernández, Carreira, Javi Rodríguez, Moriba o Aspas han logrado cierta regularidad, alcanzando cuatro titularidades, pero ninguno ofrece garantías absolutas. Incluso en sus casos, el riesgo de alternancia es real. En cambio, otros nombres como Román, Swedberg, Bryan o Beltrán han tenido apariciones residuales, utilizadas como rotación táctica o recurso puntual. La consecuencia es un vestuario en el que prácticamente todos han sentido la titularidad y la suplencia en un corto espacio de tiempo.

(En rojo, los jugadores que entran nuevos respecto al once anterior. En verde, los que repiten)

El reparto de minutos se explica también desde las posiciones más alteradas. Los carrileros, los extremos y la punta de ataque son los lugares más inestables, con cinco variaciones en seis partidos. El central de referencia también ha sufrido hasta cuatro cambios, mientras que el eje defensivo se ha visto sometido a constantes ajustes. Este contexto responde a la voluntad del técnico de mantener a todos enchufados, competir cada jornada según el perfil del rival y, al mismo tiempo, repartir esfuerzos en un calendario exigente.

El resultado es un equipo camaleónico que refuerza la idea de que el Celta de Giráldez no se ata a dogmas estáticos. Su libreto apuesta por la flexibilidad, aunque a costa de sacrificar la continuidad. Para la grada puede resultar desconcertante, y para los aficionados al Fantasy un verdadero dolor de cabeza, pero en el fondo encierra una declaración de intenciones: en Balaídos, nadie tiene asegurado el puesto salvo el guardián bajo palos. El resto se mueve al compás de un entrenador que ha hecho del enigma su seña de identidad.