Lisci le moja la pólvora a Budimir
Lunes, 20 de octubre del 2025 a las 23:47
Ante Budimir ha pasado de ser el cañonero más temido del norte a un ariete sin balas, víctima de un contexto táctico que ha cambiado radicalmente su peligrosidad. El croata, que durante temporadas vivía de los centros laterales como un depredador del área, apenas ha podido saborear ese alimento en el Osasuna de Alessio Lisci. Los números son incontestables: en nueve jornadas, el conjunto rojillo es el sexto equipo que menos centra de toda la categoría, cuando en anteriores campañas figuraba siempre entre los que más lo hacían. Con Vicente Moreno, sin ir más lejos, Osasuna fue el equipo con más centros al área de toda LaLiga, una estadística que explicaba buena parte de los dieciocho goles que Budimir firmó el curso pasado.
Hoy, el delantero croata deambula entre centrales, desconectado de un sistema que privilegia la posesión y la circulación interior sobre el vuelo de los extremos. Apenas siete disparos entre los tres palos y dos goles (uno de penalti) en 728 minutos resumen su arranque de temporada. Cifras frías, impropias de un futbolista acostumbrado a transformar en oro cada balón aéreo que rozaba su frente. Lisci, en su intento por evolucionar el juego de Osasuna, ha secado sin querer la fuente que más puntos daba al equipo: el instinto de su ‘9’. En el Metropolitano se vio el retrato perfecto de esta nueva realidad: Budimir, acostumbrado a necesitar media ocasión para marcar, falló dos claras oportunidades ante Oblak y se marchó frustrado, sin premio.
Pamplona, sin embargo, sigue creyendo en su artillero. Su olfato, su experiencia y su liderazgo dentro del área siguen intactos. Solo necesita que le lleguen los balones que antes caían como lluvia. Si Lisci abre de nuevo las bandas y le devuelve los centros, la pólvora volverá a encenderse bajo el sol rojillo.