Darder acaricia el banquillo

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Viernes, 07 de noviembre del 2025 a las 06:22

Sergi Darder atraviesa uno de los momentos más discretos desde que llegó al Mallorca. Su rendimiento ha caído de forma evidente en las últimas jornadas y las señales ya se perciben con claridad: dos sustituciones consecutivas antes del minuto 65 y una pérdida de peso en el juego que no pasa desapercibida en Son Moix. El mediocentro, acostumbrado a ser el termómetro del equipo, parece haber perdido parte de su influencia en la construcción y en la gestión del ritmo del partido.

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Sus números también reflejan esa tendencia. En las once jornadas de Liga disputadas, Darder no ha marcado ningún gol y solo ha repartido una asistencia. Titular en diez encuentros, acumula más de 850 minutos en los que ha ofrecido un rendimiento irregular, lejos de su mejor versión. No es una cuestión de actitud ni de entrega, sino de sensaciones: el fútbol fluye menos a través de sus botas y el equipo ha perdido parte de la claridad que encontraba cuando el balear estaba inspirado.

Mientras tanto, Pablo Torre gana terreno. El joven centrocampista, que abandonó el once con la irrupción de Jan Virgili, ha aprovechado los minutos que ha tenido sustituyendo al de Artà para mostrar frescura, verticalidad y una mayor capacidad de sorpresa en los metros finales. Su irrupción plantea una competencia directa en una zona clave del campo y añade un debate legítimo para el cuerpo técnico de Jagoba Arrasate: mantener la confianza en la experiencia o apostar por la energía de un jugador que empuja fuerte desde el banquillo. ¿O tal vez los dos y retrasar a Darder?

Darder sigue siendo una pieza importante en el vestuario y conserva el respeto del grupo, pero su protagonismo ya no es indiscutible. El fútbol, siempre exigente con los que mandan en el balón, le pide una respuesta inmediata. De lo contrario, el banquillo podría dejar de ser una excepción para una pieza clave hasta la fecha.