La naturaleza tira de sabiduría y devuelve a Rodrigo Mendoza a su lugar
Sábado, 08 de noviembre del 2025 a las 18:17
Durante varias semanas, el centro del campo del Elche había perdido magia. Tras el paréntesis del Mundial Sub-20, Eder Sarabia insistió repetidas veces con el trivote formado por Febas, Aguado y Martim Neto, pero el equipo no terminaba de encontrar su ritmo y solo consiguió un punto de los últimos nueve posibles. Rodrigo Mendoza, que había sido una pieza clave en el arranque liguero, aguardaba su momento en el banquillo, viendo cómo el equipo se alejaba de aquella versión convincente de las primeras jornadas. Finalmente, la lógica se impuso: el mediocentro murciano regresó al once ante la Real Sociedad y volvió a demostrar por qué su presencia es necesaria.
Mendoza ofreció lo que el Elche llevaba semanas echando de menos: control, precisión y personalidad para ordenar el juego. Su participación devolvió equilibrio al mediocampo y mejoró la conexión entre líneas, permitiendo al equipo sostenerse mejor ante un rival exigente. En una de las acciones más destacadas del encuentro, el joven centrocampista estuvo a punto de abrir el marcador con un disparo que se estrelló en el palo en el minuto 25. Una jugada que reflejó su lectura de los espacios, su llegada desde segunda línea y la amenaza que supone cuando se atreve a pisar el área rival.
El joven mediocentro había dejado huella antes de su ausencia, combinando trabajo, criterio y presencia ofensiva. Su paso por el Mundial Sub-20 fue un paréntesis obligado, pero su regreso al once, más tarde de lo previsto por decisiones impopulares de su entrenador, confirma que sigue siendo uno de los pilares sobre los que Sarabia puede construir. Su titularidad frente a la Real Sociedad no solo premia su constancia, sino que también devuelve al equipo una pieza que da sentido al juego colectivo.