Peque se hace más grande con la confianza de Almeyda

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Sábado, 08 de noviembre del 2025 a las 19:28

Hay futbolistas que florecen cuando el entorno les concede confianza, y Peque Fernández ha encontrado en Matías Almeyda el abrigo que necesitaba para liberar su talento. El joven atacante del Sevilla, protagonista absoluto en la victoria ante Osasuna, ofreció una de esas actuaciones que trascienden los números. No marcó, no asistió, pero fue un torbellino constante: gambeteó, presionó, provocó faltas y dejó al público del Ramón Sánchez-Pizjuán de pie, reconociendo su esfuerzo con una ovación que sonó a redención. Fue el símbolo del espíritu combativo que Almeyda intenta imprimir a un equipo que busca su identidad.

DEL

El técnico argentino lo explicó con emoción contenida: “Fue el mejor jugador de la cancha. Me pone muy feliz por él. Cuando llegué tenía una cara rara, pensaba que no iba a ser tenido en cuenta. Pero le demostré que trato a todos por igual y que su posibilidad iba a llegar. Hoy me encantó cómo jugó”. En esas palabras se resume la filosofía del nuevo Sevilla: trabajo, meritocracia y una intensidad que no entiende de jerarquías. Peque, que el curso pasado participó en 29 partidos con un único gol, parecía destinado a un rol secundario. También esta temporada empezó con la etiqueta de revulsivo habitual. Sin embargo, en estas dos últimas jornadas y tras las bajas en el centro del campo, su crecimiento es palpable: tras siete encuentros como revulsivo en los que anotó un tanto, encadena ahora dos titularidades con la sensación de que cada minuto lo acerca más al jugador que prometía ser.

Frente a Osasuna no solo fue desborde, sino también sacrificio. “Me gusta cuando los jugadores salen totalmente cansados del terreno de juego. Quiere decir que lo dieron todo”, sentenció Almeyda. Esa frase podría grabarse en el vestuario como lema. Peque encarna ahora el espíritu de lucha que Sevilla reclama, ese impulso que transforma las dudas en coraje. El estadio lo entendió. Su ovación no fue solo por un buen partido, sino por un renacimiento.