Un parón para recuperar la identidad con Aimar Oroz

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Sábado, 08 de noviembre del 2025 a las 19:54

Osasuna llega al parón de selecciones inmerso en una fase de confusión futbolística. La derrota ante el Sevilla ha cerrado un tramo de temporada marcado por la pérdida de mordiente ofensiva y la falta de claridad en la circulación. La ausencia de Aimar Oroz, que estuvo fuera de combate entre las jornadas 5 y 10 por una lesión en la fascia plantar, ha tenido un impacto visible. Sin su capacidad para recibir entre líneas, girar y conectar con los delanteros, el equipo ha quedado huérfano de ese hilo conductor que daba sentido al ataque rojillo. En su regreso, como revulsivo ante Oviedo y Sevilla, se vislumbró una chispa de la antigua identidad, pero aún sin la continuidad necesaria.

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Durante su ausencia, Lisci apostó por un sistema con tres centrales que pretendía fortalecer la defensa, pero el efecto fue el contrario: el bloque se partió con facilidad, y Osasuna perdió equilibrio y presencia en campo contrario. Ahora, la lesión de Budimir agrava aún más los problemas, dejando al equipo sin su referencia más constante en el área. Sin el croata, sin la plenitud física de Oroz y sin Torró, el equipo ha perdido tanto la brújula como el colmillo.

El parón llega, por tanto, como una oportunidad necesaria. Dos semanas de trabajo en Tajonar para recuperar efectivos, redefinir ideas y volver a las bases que hicieron reconocible al equipo: presión alta, ritmo y valentía en campo rival. La vuelta de Aimar Oroz puede ser el primer paso para reencontrar la identidad que durante años convirtió a Osasuna en un rival incómodo y valiente, capaz de desafiar a cualquiera desde la fe en su estilo. Budimir y Torró también deben ser necesarios.