Lisci, entre envalentonarse con lo que funciona o protegerse con lo que le gusta
Jueves, 11 de diciembre del 2025 a las 23:22
Lisci se encuentra ante una decisión que marcará no solo el plan de partido, sino también la identidad competitiva de su Osasuna este sábado en el Camp Nou. El técnico debe resolver si dar continuidad al esquema que le devolvió la victoria en Liga contra el Levante, la primera desde la jornada 8 (el pasado 3 de octubre) o si, por el contrario, opta por blindarse con una defensa de cinco, añadiendo a Herrando o Juan Cruz a la ecuación para reforzar la retaguardia. La disyuntiva no es menor: sostener un plan que impulsó la mejor versión rojilla en semanas o regresar a una estructura que el entrenador considera más estable en su libreto, ante un rival claramente superior, aunque implique renuncias en la parcela ofensiva.
Contra el Levante, Osasuna no solo venció: convenció. Lo hizo con un once que combinó equilibrio, energía y contundencia: Herrera bajo palos; Arguibide, Boyomo, Catena y Bretones en la línea de cuatro; un doble pivote sólido con Moncayola y Torró; y un frente ofensivo de gran fluidez formado por Víctor Muñoz, Aimar Oroz, Budimir y un espectacular Rubén García, decisivo con gol y asistencia ante su exequipo. Apostar por una defensa de cinco significaría sacrificar a uno de estos atacantes, muy probablemente al propio Rubén García pese a su estado de forma. La otra alternativa sería desplazar nuevamente a Moncayola al lateral derecho para sostener la estructura sin perder pegada arriba y sacrificando a Arguibide, teniendo en cuenta que Rosier podría no estar todavía para iniciar. Esta última posibilidad permitiría introducir a Juan Cruz o Herrando en la zaga sin renunciar a la inspiración ofensiva que tan buen rendimiento dio el pasado fin de semana.
En esta tesitura, la figura de Moncayola emerge como llave táctica: su capacidad para alternar funciones y la comodidad con la que sostiene una línea de cuatro o de cinco desde el carril y se sumerge en el centro del campo podrían ser determinantes para que Lisci mantenga el plan ganador sin perder solidez. La decisión final dibujará el Osasuna que el técnico imagina para seguir creciendo.