Lekue, Vesga o Lezama para tapar el agujero

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Lunes, 15 de diciembre del 2025 a las 21:59

El Athletic Club afronta el cierre de 2025 con la defensa en estado de emergencia. La derrota en Balaídos no solo dejó un golpe deportivo, sino también una consecuencia disciplinaria que tensiona aún más una zaga ya al límite. Dani Vivian vio la quinta tarjeta amarilla del campeonato en los minutos finales y deberá cumplir sanción en la última jornada del año, dejando a Ernesto Valverde con un margen de maniobra mínimo en el eje de la defensa para el partido del próximo lunes contra el Espanyol en Liga. Además, el central fue protagonista negativo en el segundo gol del Celta, cerrando una tarde especialmente adversa.

DEF
MED

La situación se agrava por la acumulación de ausencias. Aymeric Laporte sufre una lesión muscular severa en el bíceps femoral izquierdo y no reaparecerá antes de finales de enero, mientras que Yeray Álvarez continúa cumpliendo la sanción de diez meses impuesta por la UEFA, con regreso competitivo fijado para abril de 2026. A ello se suma la lesión de larga duración de Egiluz, que reduce aún más el fondo de armario en una posición clave.

El último contratiempo es la lesión de Yuri Berchiche, que tuvo que ser sustituido en Vigo por molestias en la musculatura isquiosural de su pierna derecha. El lateral estará alrededor de tres semanas de baja, lo que no solo debilita el flanco izquierdo, sino que elimina una alternativa valiosa, ya que Yuri había sido contemplado en otras ocasiones como recurso puntual para actuar como central en situaciones de emergencia.

Con Aitor Paredes como único central específico disponible para la jornada 17, Valverde se ve obligado a improvisar. Íñigo Lekue aparece como la opción más directa por experiencia y fiabilidad defensiva, mientras que Mikel Vesga podría retrasar su posición gracias a su rigor táctico y capacidad para interpretar el juego desde atrás. La tercera vía conduce a la cantera, con nombres como Jon de Luis o Iker Monreal, soluciones de futuro inmediato pero con el peaje de la inexperiencia. El Athletic llegará así al final del año obligado a sostenerse en la versatilidad, el compromiso y la capacidad de adaptación, en un contexto donde arremangarse no es una consigna, sino una necesidad.