Matarazzo y un sistema de tres centrales como seña de identidad

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Sábado, 20 de diciembre del 2025 a las 22:41

La Real Sociedad ha apostado por Pellegrino Matarazzo no solo como un relevo en el banquillo, sino como un marco metodológico. El técnico nacido en New Jersey, con formación y recorrido en el fútbol alemán, llega a Donostia con una idea clara: competir desde la estructura, dominar los partidos desde la inteligencia táctica y sostener el rendimiento a través del colectivo. Su trayectoria como primer entrenador en el VfB Stuttgart y TSG Hoffenheim dibuja un perfil coherente, reconocible y, sobre todo, adaptable.

Matarazzo concibe el juego como un sistema integral. Influido por su etapa como asistente de Julian Nagelsmann, prioriza el control de todas las fases: salida organizada, progresión por ventajas, presión coordinada y transiciones bien protegidas. No es un técnico dogmático. Su fútbol es proactivo, pero no ingenuo; protagonista, pero sin desorden. Defiende la posesión cuando el contexto lo permite y acelera sin complejos cuando detecta espacios tras robo. La clave no está en el dibujo, sino en la ocupación racional del campo.

Su estructura más recurrente es la defensa de tres, con variantes como el 3-5-2 o el 3-4-2-1. Desde ahí, articula una salida limpia con centrales capaces de atraer, carrileros largos que fijan por fuera y densidad interior para progresar por los pasillos intermedios. El centro del campo aporta equilibrio y permite activar la presión tras pérdida, una de las señas de identidad de sus equipos. En fase defensiva, el bloque puede mutar a un 5-3-2 compacto, con pressing alto y orientación para robar y correr, o replegar con orden si el rival lo exige.

En Stuttgart, Matarazzo firmó un ascenso inmediato y consolidó al equipo en la Bundesliga con un fútbol valiente, vertical y eficaz en transición. En Hoffenheim, asumió un contexto de urgencia, estabilizó al equipo y lo llevó a Europa, refinando su modelo hacia un mayor control con balón sin perder intensidad. Analistas y medios alemanes destacan precisamente esa capacidad para ajustar alturas, ritmos y planes sin traicionar los principios.

Otro pilar de su ideario es el desarrollo de talento. Matarazzo entiende la táctica como una herramienta al servicio del jugador y fomenta la autonomía en la toma de decisiones. En ese sentido, su encaje con la Real Sociedad es natural: cantera, identidad y protagonismo. Anoeta recibe a un entrenador que promete un camino: claridad, método y competitividad. En el fútbol actual, eso ya es una declaración de intenciones.