La Fábrica construye una aniquiladora
Domingo, 04 de enero del 2026 a las 18:35
En el crepúsculo de un año convulso, el Santiago Bernabéu acogió este 4 de enero el primer capítulo de 2026 con una sinfonía blanca que sonó a renovación. Ante un Real Betis valiente en la propuesta pero frágil en su retaguardia, el Real Madrid de Xabi Alonso firmó una goleada incontestable (5-1), impulsada por la irrupción estelar de Gonzalo García. El canterano, en ausencia del lesionado Kylian Mbappé, rubricó un hat-trick memorable y devolvió al coliseo madridista la fe en su inagotable Fábrica.
Desde el pitido inicial, los blancos impusieron un ritmo alto y agresivo, con Rodrygo y Vinícius ensanchando el campo por las bandas y activando una circulación veloz. El primer golpe llegó en el minuto 20, cuando Gonzalo atacó el primer palo y cabeceó con precisión un centro milimétrico de Rodrygo en una falta lateral. El Bernabéu, todavía encogido por el frío invernal, empezó a entrar en ebullición.
Tras el descanso, el partido se convirtió en un vendaval. Gonzalo, con temple y oficio impropios de su edad, controló con el pecho y voleó cruzado para el 2-0. Poco después, Raúl Asencio, otro producto de Valdebebas, elevó el marcador con un cabezazo tras córner que certificó la superioridad blanca. El Cucho Hernández, con una acción individual de sangre fría, maquilló el resultado (3-1), aunque sin alterar el guion.
Lejos de conformarse, Gonzalo completó su obra maestra en el minuto 82 con un sutil tacón zurdo tras pase de Güler, y Fran García cerró la manita en el descuento con un remate al segundo palo. Cinco goles, los cinco nacidos en la cantera, convertidos en un símbolo elocuente de resurgir.
El Betis de Pellegrini, ordenado en el arranque, se descompuso ante errores defensivos imperdonables. Xabi Alonso gana oxígeno antes de la Supercopa y el Madrid, con 45 puntos, se sitúa a cuatro del Barcelona. Pero más allá de la tabla, la noche tuvo un dueño claro: Gonzalo, 21 años, protagonista de una noche de Reyes adelantada que devolvió al madridismo la ilusión de un futuro brillante. La cantera, una vez más, marcó el camino.