Vendaval azulgrana ante la pasividad del Athletic
Miércoles, 07 de enero del 2026 a las 22:11
En las arenas de Yeda, bajo el resplandor artificial del King Abdullah Sports City, el FC Barcelona de Hansi Flick ofreció una sinfonía de poder y precisión. Fue una noche de manita histórica, un 5-0 incontestable ante el Athletic Club que devolvió al imaginario culé ecos de sus grandes recitales. Los leones, alejados de su identidad y dirigidos por Ernesto Valverde, ni comparecieron; se marcharon golpeados por un vendaval que decidió el duelo en apenas media hora.
El partido se quebró pronto. Ferran Torres abrió el festín con una definición quirúrgica que activó el instinto depredador del Barça. A partir de ahí, todo fue voracidad. Fermín López añadió el segundo con un disparo seco, Raphinha elevó el tono con un zurdazo antológico y el marcador se desbocó en una secuencia que no admitía réplica a la vez que Unai Simón era engullido por las arenas movedizas del desierto. Cuatro goles en un suspiro: eficacia, ritmo y una presión asfixiante que desarmó cualquier plan rojiblanco.
Tras el descanso, el encuentro entró en un epílogo controlado. Raphinha firmó su doblete y el Barça administró la ventaja con oficio, protegiendo piernas y gobernando los tiempos. En la portería, Joan García respondió con solvencia, mientras el Athletic tocó fondo, privado de la intensidad que suele definirlo.
No fue solo un pase a la final de la Supercopa de España; fue una declaración de intenciones. Flick ha moldeado un equipo voraz, letal en transición y solidario en la presión, capaz de golpear con precisión y de controlar sin sobresaltos. El Barcelona avanza con autoridad a la final. El Athletic, herido en el orgullo, vuelve a Bilbao con lecciones duras y mucho que meditar. Ahora, el Barça espera rival.