Fonseca inicia sus amenazas para entrar en el once de Almada
Viernes, 09 de enero del 2026 a las 04:27
La adaptación de Nicolás Fonseca al Real Oviedo avanza a un ritmo que no pasa desapercibido para el cuerpo técnico. En apenas dos semanas de trabajo completo y tras sus primeros minutos oficiales, el mediocentro uruguayo empieza a perfilarse como algo más que un refuerzo de rotación. Su presencia ya introduce un matiz distinto en la sala de máquinas y abre un escenario real de competencia directa en el once de Guillermo Almada, especialmente para piezas que hasta ahora parecían asentadas tras sus dos primeros partidos dirigidos en la ciudad asturiana.
Fonseca no necesita grandes gestos para dejar huella. Su impacto se construye desde la pausa, la colocación y la limpieza en el primer pase. En un equipo que busca elevar la altura del bloque, presionar más arriba y reducir el caos en las transiciones, su lectura del juego ofrece una solución eficaz. No es un mediocentro de choque ni de grandes recuperaciones visibles, pero sí uno que ordena, temporiza y permite que el equipo respire con balón. En ese contexto, su encaje empieza a generar dudas razonables sobre la continuidad de perfiles más físicos o posicionales.
El primero en sentir la presión es Kwasi Sibo, hasta ahora ancla del sistema de Almada. El ghanés aporta energía y agresividad, pero Fonseca introduce un control más fino del ritmo, algo especialmente valioso ante rivales que conceden balón. También Alberto Reina aparece en el radar como posible damnificado si el técnico decide reforzar la base del juego con un pivote más organizador y liberar a los interiores, como ya sucedió en el minuto 73 del partido contra el Deportivo Alavés, cuando el nuevo fichaje entró por el ex del Mirandés.
La gran sorpresa no sería, por tanto, que Fonseca se cuele antes de lo previsto en el once, aunque de momento no puede darse por seguro. Su crecimiento apunta a una amenaza real, no por imposición ni adaptación. Almada valora la fiabilidad táctica y la comprensión del juego, y en ese terreno el uruguayo empieza a ganar terreno. El centro del campo del Oviedo ya no es un territorio seguro para Sibo y Reina: Fonseca ha entrado en la pelea.