El Girona se agarra a Osasuna para salir del pozo

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Sábado, 10 de enero del 2026 a las 21:03

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El Girona halló el bálsamo que necesitaba para despedir la primera vuelta con un suspiro de alivio y una bocanada de fe. En Montilivi, donde la ansiedad había echado raíces profundas, bastó un fogonazo de inspiración para cambiar el gesto de una temporada. Un solitario gol de Vladyslav Vanat, a un minuto del descanso, cincelado con delicadeza, fue suficiente para doblegar a un Osasuna combativo, valiente y condenado por su propia falta de puntería. Un duelo áspero, de supervivencia, que olía a barro y a urgencia.

El partido se tejió con hilos de tensión y rigor táctico. Osasuna, el peor visitante del campeonato, asumió riesgos desde el inicio y se adueñó de los primeros compases con una presión alta y transiciones veloces. Budimir amenazó en el juego aéreo, Rubén García probó fortuna desde la media distancia y el larguero de Gazzaniga tembló con un disparo que parecía escrito para ser gol. Los rojillos merecieron más, pero el fútbol, siempre caprichoso, castiga sin piedad la falta de acierto.

Entonces llegó el instante. Álex Moreno leyó el espacio como quien recita un verso aprendido de memoria, dejó atrás a su par y sirvió un pase raso al corazón del área. Vanat, de espaldas a la portería, resolvió con una espuela sublime que besó la red de Sergio Herrera. Montilivi explotó en un rugido liberador.

La segunda mitad fue un asedio navarro sin premio. El Girona, replegado y sólido, supo sufrir con oficio: despejó centros, ganó duelos y dejó correr el reloj con inteligencia felina. Osasuna volvió a estrellarse con la madera y con su propia impotencia. El final, salpicado de tarjetas, una expulsión tardía y una tangana estéril, no alteró el veredicto.

Tres puntos vitales para los de Míchel, que abandonan el descenso y respiran con ilusión renovada. Osasuna, en cambio, sigue sin conquistar territorio ajeno. En Montilivi, un solo destello bastó para encender la luz. La salvación aún queda lejos, pero ya no parece un imposible.

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