Valverde deberá medir el cansancio y decidir si hay rotaciones en Son Moix
Miércoles, 14 de enero del 2026 a las 21:17
El partido de León fue, más que una eliminatoria copera, una prueba de resistencia para el Athletic. Ernesto Valverde apostó sin ambages por su bloque principal en un encuentro que se extendió hasta la prórroga y dejó un notable peaje físico a solo cuatro días de la visita liguera a Son Moix. Salvo la ausencia de Unai Simón y la suplencia inicial de Yuri Berchiche, que reaparecía tras lesión, el técnico alineó a su once de referencia.
Padilla ocupó la portería y Lekue el lateral izquierdo, pero el resto fue reconocible: Vivian y Paredes en el eje, Gorosabel en el carril —con la eterna duda entre él y Areso—, el doble pivote con Jauregizar y Ruiz de Galarreta, Sancet como enlace y el tridente ofensivo con los hermanos Williams y Guruzeta. Sin Berenguer, todavía lesionado, no hubo concesiones ni rotaciones estructurales.
El desgaste fue considerable. Vivian, Nico Williams y Jauregizar completaron los 120 minutos, mientras que Yuri, pese a partir desde el banquillo, acumuló media hora del tiempo reglamentario más toda la prórroga: 60 minutos en sus piernas. La exigencia se acentuó tras la expulsión de Paredes que obligó al equipo a subir la intensidad y un marcador cambiante que obligó a remar hasta el final.
Con este contexto, Valverde deberá afinar la gestión de cargas. La proximidad del compromiso liguero abre el debate: insistir con los mismos pese al desgaste o introducir ajustes puntuales con piezas como Robert Navarro o Unai Gómez. La Copa dejó huella; ahora toca decidir cómo administrar sus consecuencias.