El Glorioso marca su territorio en el torneo del KO

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Jueves, 15 de enero del 2026 a las 00:06

Estadísticas y ficha técnica

En otra noche fría de Vitoria, el Deportivo Alavés escribió una página de autoridad copera ante un Rayo Vallecano combativo pero finalmente desbordado. Mendizorroza fue escenario de un duelo que se cocinó a fuego lento y se resolvió con colmillo tras el descanso: un 2-0 antinatural que contrastó con la dinámica del equipo en Liga y billete a cuartos para los babazorros.

La primera mitad se movió en el terreno de la contención. El Alavés, fiel al pulso alto que imprime Eduardo Coudet, empujó con intensidad sin encontrar filo constante. El Rayo, ordenado, sobrevivió al infortunio temprano de la lesión de Camello y se sostuvo en la solidaridad defensiva. Hubo destellos: un disparo de Rebbach que obligó a estirarse a Dani Cárdenas, y una acción al filo del descanso en la que Raúl Fernández emergió con una parada decisiva a Fran Pérez para mantener el cero.

El guion cambió al regreso. En el 49’, la presión alta alavesista provocó el error: balón suelto en el área, rebote incómodo y aparición instintiva de Toni Martínez para empujar el 1-0 entre piernas y cuerpos, celebración incluida para silenciar la grada visitante. El Rayo intentó recomponerse, pero el punto de inflexión llegó en el 69’: Isi Palazón vio la roja directa tras impactar con los tacos en el hombro de Aleñá en un salto aéreo. Con diez, el equipo madrileño perdió pulso y profundidad.

El Alavés administró la ventaja con oficio y olfato. En el 89’, una transición veloz culminó la sentencia: despeje defectuoso de Cárdenas y definición a placer de Carlos Vicente para el 2-0. Las cifras confirmaron la sensación: igualdad de posesión, mayor precisión local y una superioridad que se hizo decisiva cuando la noche exigió determinación. El Glorioso sigue soñando; la Copa, también.

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