El Getafe rompe el cerrojo del Fair Play Financiero de forma inquietante
Sábado, 17 de enero del 2026 a las 20:33
El Getafe CF ha conseguido en enero de 2026 lo que durante semanas parecía imposible: fichar, inscribir y reforzarse sin realizar una sola venta, pese a estar bloqueado por el Fair Play Financiero. Las llegadas de Sebastián Boselli, Zaid Romero y Martín Satriano han destapado un desenlace que, como mínimo, invita a la duda. No tanto por los fichajes en sí, coherentes a nivel deportivo, sino por el camino administrativo que los ha hecho posibles.
El escenario previo era inequívoco. El Getafe estaba fuera de margen por el llamado “caso Christantus Uche”: una cesión al Crystal Palace con opción de compra condicionada que LaLiga dejó de computar al no cumplirse los requisitos deportivos. Aquellos 20 millones, que habían servido para inscribir hasta seis jugadores en verano, desaparecieron del cálculo en invierno y dejaron al club en números rojos. Sin ventas, sin ingresos extraordinarios y sin posibilidad de acogerse a la lesión de Borja Mayoral, demasiado corta para liberar ficha, el bloqueo parecía total.
Y, sin embargo, el cerrojo se abrió. Entre el 15 y el 17 de enero, LaLiga dio luz verde a nuevas inscripciones, además de las que les permitió en agosto que hasta la fecha tampoco han podido compensarse con la venta de Uche. Satriano fue inscrito de inmediato y los otros dos movimientos, Romero y Boselli, quedaron oficializados sin que se explicara públicamente el mecanismo exacto. Se habló de ajustes internos, de avales personales del presidente Ángel Torres, de nuevas flexibilidades normativas o de una interpretación más laxa del reglamento. Todo plausible, sí, pero también llamativamente opaco y sospechoso.
La relación histórica entre Torres y Javier Tebas ha sido tensa, con reproches públicos y amenazas de recursos, pero el desenlace vuelve a alimentar la sensación de un trato singular. Mientras otros equipos han tenido que vender o renunciar a fichajes por bloqueos similares, el Getafe ha salido indemne y reforzado.
No hay pruebas de irregularidad ni de un favor explícito, pero el precedente resulta inquietante. El Fair Play Financiero se presenta como un marco rígido y uniforme, y casos como este erosionan su credibilidad. El Getafe necesitaba aire y lo ha conseguido; la cuestión es si lo ha hecho por la puerta correcta o por una rendija que no siempre se abre para todos.