El Valencia asoma la cabeza del fango
Domingo, 18 de enero del 2026 a las 16:21
El Valencia CF encontró algo más que tres puntos en el Coliseum: halló aire. Fue un 0-1 de subsuelo, decidido por un destello de su capitán, José Gayà, que permitió a los de Carlos Corberán salir, al menos de forma provisional, del descenso y celebrar su primera victoria a domicilio del curso. Para el Getafe CF, en cambio, la tarde confirmó una deriva incesante: seis jornadas sin ganar y el barro cada vez más cerca de las rodillas.
El partido fue exactamente lo que prometía su contexto clasificatorio. Poco fútbol fluido, mucho choque y una tensión permanente que se apoderó del césped desde el inicio. Los primeros minutos transcurrieron entre imprecisiones, centros sin destinatario y un ritmo espeso, impropio de quienes necesitan ganar como el comer. El Getafe asumió algo más de iniciativa, sobre todo a balón parado. Cerca de la media hora, Mario Martín cabeceó alto tras una falta lateral, y poco después Martín Satriano rozó el palo en otro envío aéreo. El Valencia resistía replegado, incómodo pero ordenado, sin apenas presencia en campo rival.
Tras el descanso, el guion apenas varió. El Valencia intentó estirarse con la entrada de piezas ofensivas y encontró su mejor ocasión en un disparo escorado de Arnaut Danjuma que se marchó al lateral de la red. El Getafe respondió acumulando centros y saques de esquina, empujando más por insistencia que por claridad. El partido se endureció aún más, con faltas continuas y protestas que anunciaban un final cargado de nervios.
El desenlace llegó en el minuto 84. En una jugada aislada, Gayà apareció desde atrás, recibió en la frontal y definió con una delicadeza impropia del contexto: un toque sutil por encima de David Soria que silenció el Coliseum. Un gol de capitán, de supervivencia. El descuento fue un asedio local sin premio, con un casi autogol salvado por el larguero y una expulsión de Hugo Duro desde el banquillo que reflejó la tensión acumulada.
Al final, el Valencia salió del fango con las manos llenas de esperanza. El Getafe, atrapado en la misma trinchera, se quedó sin recompensa. En partidos así, no gana quien juega mejor, sino quien resiste un segundo más.