Mestalla coge impulso arbitral
Sábado, 24 de enero del 2026 a las 18:35
Mestalla vivió una de esas tardes donde el fútbol y la controversia caminan de la mano. El Valencia se impuso por 3-2 al Espanyol en un partido vibrante, decidido en el tiempo añadido por un penalti tan determinante como discutido, que dejó a los locales con tres puntos de oro y a los visitantes con la sensación de haber sido castigados en exceso.
El encuentro arrancó con un Valencia más incisivo, consciente de la urgencia clasificatoria. En el minuto 15, Hugo Duro confirmó su momento dulce al culminar una acción bien trenzada por la derecha con un remate preciso que superó a Joan García. El gol dio tranquilidad al conjunto de Corberán, que manejó la primera parte con mayor control territorial, aunque sin traducir su dominio en más ocasiones claras.
Tras el descanso, el partido cambió de registro. El Espanyol dio un paso al frente y encontró el empate en el 54, cuando Ramón Terrats cazó un balón suelto en la frontal y ajustó su disparo al palo, imposible para Agirrezabala. La igualdad apenas duró cinco minutos: en el 59, Eray Cömert se elevó en un córner y, con un cabezazo limpio, devolvió la ventaja al Valencia.
El duelo entró entonces en una fase abierta, de ida y vuelta, con espacios y tensión creciente. En el 79, un centro lateral del Espanyol terminó en el infortunio de José Copete, que desvió el balón hacia su propia portería en su intento de despeje, firmando el 2-2. El empate parecía definitivo, pero el partido aún guardaba un giro más.
En el 90+4, Hernández Hernández señaló penalti por un contacto de Rubén Sánchez sobre Lucas Beltrán dentro del área, una acción muy protestada por los pericos. Largie Ramazani asumió la responsabilidad y convirtió la pena máxima con sangre fría. Mestalla celebró con alivio una victoria que vale mucho más que tres puntos: es oxígeno puro en una temporada donde cada decisión, dentro y fuera del campo, pesa como una losa.