El Atlético se alza y deja a Arrasate agonizando
Domingo, 25 de enero del 2026 a las 16:19
En el Riyadh Air Metropolitano, bajo un cielo plomizo de enero, el Atlético de Madrid resolvió sin sobresaltos un partido que se le puso de cara desde muy pronto. El 3-0 ante el Mallorca no fue una goleada brillante, pero sí una demostración de eficacia, de control emocional y de una superioridad que dejó al equipo de Jagoba Arrasate cada vez más cerca del abismo clasificatorio.
El encuentro arrancó con una advertencia inesperada. En el minuto 2, Mateo Joseph desbordó por la izquierda y sirvió un centro medido al corazón del área; Muriqi cabeceó cruzado y el balón se marchó rozando el palo, en lo que fue la única sensación real de peligro visitante. A partir de ahí, el Atlético impuso su ley. En el 11’, una triple ocasión retrató el guion del partido: disparo cruzado de Sørloth rechazado por Leo Román, remate inmediato de Giuliano tapado por el portero y un tercer intento de Barrios bloqueado in extremis.
El 1-0 llegó en el 22’. Un saque de banda de Giuliano generó desorden en la zaga balear; Llorente enganchó una volea desde el frontal que Román repelió con una gran mano, pero el rechace cayó en los pies de Sørloth, que marcó a placer. El Atlético dominaba con posesiones largas, presión alta y una sensación permanente de control.
Tras el descanso, el Mallorca intentó estirarse tímidamente. Barrios probó fortuna en el 60’ con un disparo desde la frontal que se fue desviado, y en el 73’ llegó la última ilusión visitante: centro tenso de Darder y cabezazo picado de Muriqi que lamió el palo largo. Fue un espejismo. Dos minutos después, Llorente volvió a aparecer por la derecha, centró al área y David López, en su intento de despeje, introdujo el balón en su propia portería.
Con el partido sentenciado, Simeone dio entrada a Almada, que puso la rúbrica en el 87’ con un derechazo seco tras un córner mal defendido. El Atlético cumplió sin alardes; el Mallorca se marchó con un solo tiro entre los tres palos y con la sensación de que la agonía clasificatoria ya es una realidad. Arrasate empieza a estar más que discutido.