Víctor Muñoz impulsa al Osasuna más voraz

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Lunes, 26 de enero del 2026 a las 16:39

Osasuna ha encontrado, por fin, una forma reconocible de sostenerse en Primera División sin vivir improvisando y a la espera de acontecimientos. Alessio Lisci ha asentado un modelo que parte de la defensa de cuatro, se oxigena con la llegada de Javi Galán y termina de adquirir sentido con la explosión definitiva de Víctor Muñoz. No es una simple mejora individual: es un cambio de sistema y mentalidad, mucho más voraz. El equipo ya no sobrevive, compite; ya no resiste, propone. Y en ese tránsito hacia un Osasuna más ambicioso, más vertical y menos reactivo, el extremo barcelonés se ha convertido en una pieza axial, hasta el punto de condicionar incluso el encaje futuro de futbolistas como Raúl Moro, fichaje reciente que se verá obligado ahora a darlo todo en cada minuto que le de el entrenador italiano.

DEL

Con apenas 22 años, Víctor Muñoz suma 21 partidos, 19 titularidades y más de 1.580 minutos en su primera temporada real en la élite, con una producción discreta de tres goles y una asistencia. Pero su verdadero impacto no se mide solo en las cifras, sino en frecuencia de intervención: dos tiros por partido, más de dos regates exitosos, recuperación constante en transición y una presencia física impropia de un extremo clásico. En Vallecas firmó doce regates buenos; contra el Real Oviedo decidió un partido en el 90+2 como si llevara una década viviendo de esos momentos.

Lisci ha encontrado en él al jugador que conecta todas las fases: estira defensas, acelera ataques, presiona salidas, muerde en campo rival y, sobre todo, contagia un ritmo emocional que se ha convertido en seña de identidad. Osasuna corre como corre Víctor Muñoz. Ataca como ataca Víctor Muñoz. Incluso se equivoca como se equivoca Víctor Muñoz, a veces precipitado en el último tercio, excesivo en la conducción, todavía aprendiz en la gestión de la pausa. Pero ese margen de error es el peaje natural de quien juega siempre al límite y apuesta por jóvenes promesas.

Su historia reciente añade una capa simbólica: del anonimato del Castilla y el ruido tóxico de las redes al respeto de Primera y la ovación unánime en El Sadar. De promesa frágil a futbolista determinante del presente. Osasuna no solo ha fichado un extremo; ha descubierto un motor competitivo. En una Liga cada vez más calculada, Víctor Muñoz encarna una rareza: el futbolista que cambia el guion a base de impulso, riesgo y personalidad.