Carvajal, contra el tiempo
Martes, 27 de enero del 2026 a las 22:38
Dani Carvajal vive instalado en una carrera contra su propio físico, edad y contrato. Desde que el pasado 27 de octubre tuvo que volver a pasar por el quirófano para someterse a una artroscopia en la rodilla derecha, el capitán del Real Madrid compite en un territorio incómodo: el de los plazos médicos, la incertidumbre física y la paciencia forzada. Han pasado ya 69 días desde aquella intervención y, aunque su nombre volvió a aparecer en las listas desde el 4 de enero, la realidad es que su regreso ha sido más simbólico que real: apenas 27 minutos en total, repartidos entre la Copa ante el Albacete y la Champions frente al Mónaco.
El tiempo, en su caso, se ha convertido en una variable múltiple. Es tiempo de recuperación, pero también tiempo de contrato, tiempo de selección y tiempo de jerarquía dentro del equipo. En Valdebebas se impone la cautela. A finales de enero se le considera prácticamente recuperado, pero ni Arbeloa ni el cuerpo técnico terminan de verle al nivel físico que exige la élite. No hay prisa oficial, pero sí una urgencia personal: cada semana sin continuidad es una semana más en la que Federico Valverde se consolida como lateral derecho y en la que Trent Alexander-Arnold sigue buscando un alta médica que no termina de aparecer.
Con 34 años recién cumplidos y contrato hasta junio de 2026, Carvajal también corre contra el calendario institucional. El club ya explora alternativas para el próximo verano y en su entorno flotan ofertas de Qatar y Arabia Saudí. Incluso la selección se ha adaptado al paso del tiempo: Pedro Porro es hoy el titular indiscutible, con Marcos Llorente ganando espacio en la rotación de Luis de la Fuente y un Pubill amenazando con entrar en las listas, adaptable también a la demarcación.
Leyenda con seis Champions y más de 400 partidos de blanco, Carvajal afronta la remontada más compleja de su carrera. Ya no se trata solo de volver a jugar, sino de llegar antes de que el tiempo físico, el contractual y el competitivo termine de adelantarle. Porque esta vez, su rival más exigente no está enfrente. Lo tiene dentro.