Beltrán, ojito derecho de Míchel que Witsel mira de reojo

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Miércoles, 28 de enero del 2026 a las 18:34

Fran Beltrán ha caído de pie en Girona. Su aterrizaje en Montilivi no fue casual y se produjo en un momento perfecto: justo cuando Axel Witsel y Azzedine Ounahi estaban lesionados, en un contexto de urgencia que Míchel transformó en oportunidad. El técnico no dudó: fue titular desde el primer día, contra el Getafe, en un partido que sirvió como carta de presentación y como declaración de intenciones. Beltrán puso el ritmo, recorrió 12,2 kilómetros, sostuvo la posesión y mostró una naturalidad que solo se explica desde el conocimiento entre el jugador y el entrenador. Porque Míchel no lo fichó por intuición, sino por memoria: ya fue su mediocentro en el Rayo del ascenso en 2018. Siete años y medio después, vuelven a encontrarse, esta vez en un Girona que quiere seguir soñando.

MED
DEF

Pero el idilio llega con amenaza y Witsel ya entrena con el grupo tras superar una lesión en el sóleo que lo ha tenido fuera desde el 4 de enero. Su jerarquía pesa. De cara al duelo de este fin de semana ante el Real Oviedo en el Tartiere, todo apunta a que Beltrán mantendrá el sitio: el belga apenas llevará una semana de trabajo. Sin embargo, febrero abrirá un nuevo escenario con Witsel más rodado y con el regreso de Ounahi a la vuelta de la esquina. La medular se convertirá en un tablero de ajedrez. ¿Pueden convivir? Sí, si se cae Iván Martín. ¿Pueden jugar los tres? También, si se reconfigura el ataque y Lemar deja su lugar a un perfil más defensivo.

Beltrán costó 155.000 euros más un 15% de una futura venta, firmó hasta 2030 y fue una petición expresa del entrenador, incluso por delante de otras opciones de mercado. Con 530 minutos en Liga esta temporada, sin goles ni asistencias, su impacto se mide desde el orden de la medular. Es un futbolista de engranaje fino, que respira el juego del Girona. Y Míchel lo sabe: por eso hoy es su ojito derecho. Aunque Witsel ya mire de reojo.