Fer López, una llave táctica para Giráldez

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Viernes, 30 de enero del 2026 a las 11:11

El empate del RC Celta en Belgrado ante el Estrella Roja no solo aseguró el factor campo en los playoffs de la Europa League. También dejó una lectura táctica relevante para el cuerpo técnico: la irrupción de Fer López amplía de forma real el abanico estructural de Claudio Giráldez. Su entrada en la segunda parte no fue únicamente decisiva por el gol, sino por el impacto que tuvo en la organización del equipo cuando el entrenador optó por abandonar momentáneamente la línea de tres y explorar un 4-3-3 menos habitual.

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El sistema base del Celta sigue siendo el de tres centrales, carrileros largos, doble pivote y tres hombres por delante. Un dibujo que ha aportado estabilidad, control de los espacios y una presión más ordenada. En ese contexto, Fer López encaja de forma natural como mediapunta por detrás de los delanteros, con libertad para recibir entre líneas y atacar el área desde segunda línea. Sin embargo, en Belgrado el escenario exigía algo distinto. Con el partido atascado, Giráldez modificó la estructura tras el descanso, ubicó a Javi Rodríguez al lateral derecho, adelantó a Javi Rueda al extremo, colocó a Fer como interior derecho y configuró un 4-3-3 que dotó al equipo de mayor presencia interior y mejores conexiones en campo rival.

La mejora fue evidente. El Celta ganó continuidad con balón, aceleró la circulación y encontró espacios a espaldas del doble pivote serbio. El gol en el minuto 87 sintetizó ese nuevo contexto: recuperación en zona media, conducción vertical de Fer y finalización desde la frontal con el exterior zurdo, aprovechando el desajuste generado por un bloque local cada vez más abierto.

El empate posterior dejó al descubierto las dificultades del equipo en transición defensiva cuando asume riesgos, pero no invalida la lectura principal. Fer López no obliga a cambiar el sistema, pero sí permite modificarlo sin perder coherencia. Su capacidad para actuar tanto por delante del doble pivote como en una línea de tres centrocampistas ofrece a Giráldez una herramienta más para ajustar los partidos. No se trata de una revolución, sino de una alternativa que suma matices a una estructura ya consolidada.