Corberán se inmola frente al jaque de Pellegrini
Domingo, 01 de febrero del 2026 a las 18:39
El Real Betis se impuso por 2-1 al Valencia CF en La Cartuja, yugulando el incipiente impulso del conjunto de Carlos Corberán en un choque de márgenes exiguos. El duelo, decidido por la sutileza de los detalles y la ascendencia de las decisiones técnicas, premió la resiliencia de un Betis que supo sufrir para terminar castigando la anarquía táctica de un Valencia desdibujado por las sustituciones.
La contienda arrancó con un ritmo frenético. Apenas cumplido el minuto cinco, Abde marró un mano a mano que vaticinaba el signo del encuentro. El Valencia replicó con contundencia: Ruibal derribó a Danjuma en el área, pero Álvaro Valles, en una intervención providencial, frustró el lanzamiento de Pepelu desde el punto de penalti. Lejos de amilanarse, el cuadro che mantuvo el pulso y halló su recompensa en el 20', cuando Luis Rioja culminó una transición con un latigazo raso al palo largo. La reacción bética fue fulminante: un pisotón de Copete sobre Ruibal propició el segundo penalti de la noche, que el Chimy Ávila se encargó de transformar para restablecer las tablas.
Tras el intermedio, Pellegrini ajustó el engranaje con la entrada de Fornals, dotando al Betis de una mayor clarividencia en la zona de tres cuartos. El Valencia, por el contrario, inició un lento declive. Pese a una doble ocasión de Ugrinic que la zaga local despejó in extremis, el triple cambio de Corberán terminó por fracturar al equipo. La salida de Pepelu supuso la pérdida del timón, mientras que las ausencias de Beltrán y Duro restaron mordiente al ataque, provocando la entrada de un Santamaría erratico en todo lo que tocaba.
El Betis identificó la grieta y empujó con determinación hasta hacerla irreversible. En el 88, una irrupción de Deossa provocó el rechazo que Pablo Fornals, con temple y sentido del momento, transformó en el 2-1 definitivo. Fue el desenlace coherente de un partido que confirmó una certeza: cuando el equilibrio gobierna el escenario, las decisiones desde la zona técnica inclinan la balanza. Y esta vez, Corberán terminó inmolándose en su propia batalla táctica frente a Pellegrini.