Brahim se conforma con lo intrascendente y pierde una oportunidad

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Sábado, 07 de marzo del 2026 a las 02:25

El Real Madrid salió de Balaídos con tres puntos valiosos, pero una conclusión menos luminosa en lo individual: Brahim Díaz no aprovechó la ocasión que el contexto le ofrecía. Con el equipo condicionado por lesiones y rotaciones, el extremo partió como titular en la banda derecha, pero su actuación quedó lejos de convertirse en un argumento para asentarse en el once. El partido, correspondiente a la jornada 27 de LaLiga, terminó 1-2 gracias a un gol agónico de Federico Valverde en el tiempo añadido. Antes había marcado Aurélien Tchouaméni para los blancos y Borja Iglesias había equilibrado el encuentro. Fue un duelo incómodo, de ritmo irregular, en el que el Madrid nunca terminó de dominar y dependió más de chispazos individuales que de una producción ofensiva sostenida.

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En ese escenario, Brahim participó sin imponer su huella. Jugó 77 minutos, tocó el balón con frecuencia, alrededor de 45 intervenciones, y completó 28 pases con un 85% de precisión. Su partido fue ordenado, incluso aplicado en la presión, con dos recuperaciones y una intercepción. Pero en el último tercio faltó aquello que define a los atacantes del Madrid: desequilibrio. No remató a portería, no dio asistencias y tampoco generó pases clave. Sus intentos de desborde fueron escasos, dos regates exitosos de cinco, y muchas de sus decisiones privilegiaron la seguridad antes que el riesgo. Circuló el balón con criterio, sí, pero rara vez alteró la estructura defensiva del Celta.

Hubo destellos, sobre todo en la primera mitad, cuando encontró espacios entre líneas y combinó con Arda Güler o Alexander-Arnold. Sin embargo, esa promesa inicial se fue diluyendo a medida que avanzó el encuentro. Su sustitución en el minuto 77 reflejó la sensación general. Brahim no desentonó, pero tampoco agitó el partido. En el Real Madrid, esa frontera suele ser decisiva. Por ahora seguirá contando, el calendario y las bajas así lo indican, pero Balaídos dejó claro que todavía no ha convertido sus minutos en un sitio propio dentro del equipo titular.