Gorrotxategi, ante un parón oportuno para volver a la plenitud

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Domingo, 22 de marzo del 2026 a las 14:21

El mes de marzo ha supuesto un punto de inflexión en la temporada de Jon Gorrotxategi, más que por una caída de nivel, por la acumulación de problemas físicos que han condicionado su presencia y su impacto en el juego de la Real Sociedad. Indiscutible durante gran parte del curso y uno de los futbolistas más utilizados por Matarazzo, el pivote eibarrés ha visto frenada su continuidad por molestias musculares recurrentes derivadas de la carga competitiva, especialmente en la zona del aductor, que ya venía generando dudas desde la semifinal copera ante el Athletic y que terminó por pasar factura en el tramo más exigente del calendario.

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Su situación se ha traducido en una participación irregular en las últimas jornadas de Liga, perdiéndose los encuentros ante Atlético de Madrid y Osasuna, entrando en dinámica de gestión de cargas durante varios días sin entrenar con el grupo y reapareciendo con evidentes precauciones. El episodio más representativo llegó en La Cerámica, donde, pese a las dudas previas, fue titular ante el Villarreal pero solo pudo completar 45 minutos antes de pedir el cambio al descanso tras notar de nuevo molestias, en una decisión que evidenció tanto la importancia que tiene para el equipo como el riesgo asumido por el contexto.

"Gorrotxategi,... hemos estado sin asumir ningún riesgo con él en las últimas semanas, y ha ido progresando, y lo volvió a notar después de 25 minutos; es el aductor, y pidió salir porque no quería que se convirtiera en una lesión más grave de lo que era. Necesitamos ver cuál es el problema porque, como dije, no hemos arriesgado, pero lo necesitamos de vuelta, en plena forma, al 100%, porque es un jugador muy importante para nosotros", fueron las palabras el técnico estadounidense, Pellegirno Matarazzo, tras el partido en Villarreal.

Ese contexto no es menor, ya que la Real ha tenido que recomponer su centro del campo en su ausencia, con Beñat Turrientes y Carlos Soler asumiendo el liderazgo de la medular, mientras la lesión de Yangel Herrera y la posterior sanción de Turrientes han estrechado aún más el margen de maniobra de Matarazzo, empujando al técnico a forzar al propio Gorrotxategi en Castellón. Una circunstancia que explica por qué, pese a no estar en plenitud, su figura sigue siendo considerada clave dentro del sistema.

Las valoraciones recientes reflejan ese descenso en el rendimiento, con cifras discretas y una influencia menor en el juego, lejos del nivel que había mostrado semanas atrás, cuando sostenía al equipo desde el equilibrio y la lectura táctica. El parón de selecciones aparece ahora como una ventana necesaria para recuperar sensaciones, descargar físicamente y volver a ser ese pivote dominante que había convertido la regularidad en su principal argumento competitivo.