La contrarreloj de Nico Williams por el Mundial
Domingo, 29 de marzo del 2026 a las 20:46
Nico Williams vuelve a ver la meta después de varios meses en un terreno ingrato, ese en el que el futbolista convive con el dolor, la prudencia y la sensación de ir siempre un paso por detrás de sí mismo. El viernes 27 de marzo regresó al trabajo con el grupo en Lezama, una imagen largamente esperada en Bilbao y también en el entorno de la selección española, que sigue considerando al extremo una pieza de primer orden si logra dejar atrás la pubalgia que le ha condicionado durante buena parte del curso.
El atacante no compite desde el 11 de febrero, en la ida de las semifinales de Copa ante la Real Sociedad, y desde entonces ha transitado por un proceso de recuperación minucioso, alejado del foco y guiado por un tratamiento conservador que buscaba aliviar unas molestias enquistadas sin recurrir al quirófano. El plan ha exigido paciencia, trabajo abdominal, sesiones individualizadas y una gestión casi artesanal de las cargas. El Athletic entiende que recuperar a Nico en plenitud es una noticia doblemente valiosa: por lo que puede aportar en el tramo decisivo de la Liga y por el escaparate que supone ver a uno de sus futbolistas más determinantes llegar al Mundial en buenas condiciones.
Ahí se abre ahora una cuenta atrás tan exigente como sugerente. Nueve jornadas, algo menos de dos meses, para reencontrarse con la chispa, afinar el regate y recuperar esa capacidad de desbordar que le convirtió en un recurso indispensable para Luis de la Fuente. Ernesto Valverde hará lo que esté en su mano para que el pequeño de los Williams vaya al Mundial y le dará el protagonismo necesario. El seleccionador, le aguardará hasta el final, pero su rendimiento será quien dicte sentencia y la competencia en la selección aprieta. Baena, Víctor Muñoz y otros aspirantes que reclaman sitio, como De Frutos o Moleiro, empujan con argumentos.
Su vuelta al grupo abre un escenario mucho más alentador del que dibujaba la lesión hace apenas unas semanas. En el Athletic confían en que pueda tener ya algunos minutos en la jornada 30 ante el Getafe, quizá como primer paso antes de recuperar un lugar en el once y encadenar el rodaje que necesita para reencontrarse con su mejor versión. Su primera vuelta estuvo lejos del nivel que había acostumbrado a ofrecer, muy condicionada por una pubalgia que limitó su explosividad y su continuidad, pero el diagnóstico ahora es bastante más favorable. Si el extremo logra dejar atrás esas molestias y sumar partidos con regularidad en este tramo final del curso, el impulso beneficiará primero al Athletic y, después, a una selección española que sigue pendiente de uno de sus futbolistas más desequilibrantes.