El tendón rotuliano, enemigo íntimo de Ugrinic

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Domingo, 29 de marzo del 2026 a las 22:18

La temporada de Filip Ugrinic en el Valencia transcurre bajo la sombra de una dolencia que no termina de darle tregua. El tendón rotuliano de su rodilla derecha, la misma zona que ya le condicionó durante la pretemporada y buena parte de la primera vuelta, ha vuelto a darle problemas y le dejó fuera de la última cita en Sevilla. La recaída aparece, además, en el momento más inoportuno para el centrocampista suizo, que por fin había enlazado varias semanas de continuidad y empezaba a consolidarse como una pieza cada vez más relevante en el plan de Carlos Corberán.

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Su aterrizaje el pasado verano en Mestalla quedó marcado desde muy pronto por esas molestias. El Valencia incorporó a un futbolista con capacidad para dar claridad a la circulación, criterio en la administración de los ritmos, agresividad en la presión alta y equilibrio en la medular, pero su irrupción quedó deslucida por un problema físico que le impidió arrancar con naturalidad. Comenzó con apariciones puntuales, también condicionado por una pretemporada lejos de su mejor tono, y entre las jornadas 9 y 12 de Liga tuvo que detenerse por sus problemas en el rotuliano. Aquella pausa frenó su adaptación y retrasó la aparición del jugador que el club esperaba encontrar.

Con el paso de los meses, el mediocentro fue dejando atrás ese panorama. Recuperó sensaciones, ganó peso en las alineaciones y enlazó diez titularidades entre la jornada 19 y la 28, una secuencia que retrata su crecimiento dentro del equipo y que coincidió, además, con el tramo más convincente del Valencia en la temporada. Su juego ayudó a ordenar la salida de balón y a consolidar una sociedad cada vez más fiable junto a Guido y Guerra, al tiempo que aportó al centro del campo un punto de consistencia muy valioso.

Por eso la reaparición de las molestias resulta especialmente delicada. El contratiempo no solo interrumpe su mejor momento del curso, sino que devuelve al primer plano una dolencia que ya había lastrado su rendimiento durante cerca de cuatro meses, si se cuenta también la pretemporada. En Paterna se impone ahora la cautela con un futbolista al que el Valencia necesita entero para el tramo decisivo del campeonato, aunque a dos meses del cierre del curso la incertidumbre crece y nadie se atreve todavía a fijar plazos para una lesión que ya es preocupantemente recurrente.

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