Demichelis, en busca del equilibrio entre la verticalidad y el control

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Miércoles, 01 de abril del 2026 a las 10:16

La breve secuencia de los tres primeros onces de Martín Demichelis al frente del Mallorca permite seguir con bastante nitidez el trayecto inicial de su propuesta. En sus dos primeras estaciones, ante Osasuna y Espanyol, el técnico argentino apostó por una base casi inalterable, con Leo Román en la portería; Maffeo, Valjent, Raíllo y Mojica atrás; y un mediocampo en rombo formado por Mascarell, Samú Costa, Morlanes y Pablo Torre. Arriba, la pareja Mateo Joseph-Vedat Muriqi dibujó una delantera pensada para convivir con un equipo corto, con oficio para juntar pases por dentro y poseer los ritmos sin perder del todo la amenaza en campo rival.

Ese plan dejó matices sugerentes. En El Sadar, el Mallorca alcanzó una ventaja de dos goles que terminó por escapársele en el desenlace, aunque durante muchos tramos ofreció una imagen compacta y bastante reconocible. Una semana después, frente al Espanyol, la estructura se repitió con apenas un reajuste en el orden interior de las piezas, una señal de que Demichelis quiso consolidar certezas antes que agitar el tablero. La victoria en Son Moix, cocinada con paciencia y resuelta con apuro, reforzó la impresión de un conjunto más abrigado por dentro y más atento a la segunda jugada que al vuelo de los costados. El cambio en el 56 de Morlanes por Kalumba y los dos goles posteriores para remontar el partido dieron a Demichelis ánimos para probar con dos extremos abiertos contra el Elche de inicio, con la entrada de Luvumbo por la derecha, aunue el plan esta vez no salió como se esperaba.

En el Martínez Valero, la sanción de Mojica alteró la defensa y, al mismo tiempo, el técnico abrió el equipo con Antonio Sánchez y Lato en los laterales, tres centrocampistas y una línea ofensiva más expansiva, con Joseph y Zito Luvumbo cayendo hacia los costados en torno a Muriqi. La novedad más reveladora fue precisamente la entrada del atacante angoleño, casi residual hasta entonces y de pronto convertido en recurso de salida. Su participación en el gol de Pablo Torre dio sentido a la maniobra, aunque la remontada del Elche recordó que toda búsqueda de profundidad también exige nuevos equilibrios.

De cara al partido contra el Real Madrid este sábado en Son Moix, esa vacilación adquiere un interés especial, porque Demichelis deberá decidir si insiste en una versión más punzante, con extremos abiertos, Luvumbo reforzado por su última actuación y la alternativa añadida de Jan Virgili tras cumplir sanción, o si recupera un paisaje más tupido en la sala de máquinas, con Morlanes o Darder como cuarto centrocampista para resguardar mejor al equipo y soltar a Joseph en torno a Muriqi. Entre la audacia de ensanchar el campo y la conveniencia de apretarlo por dentro, Mallorca se asoma ahora a una elección que no solo afectará al dibujo, sino también al tono competitivo con el que Demichelis quiere empezar a definir su mandato.

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