Álvaro Fidalgo se descuelga entre jerarquías y viajes internacionales
Miércoles, 01 de abril del 2026 a las 11:02
La irrupción de Sofyan Amrabat tras su lesión ha reordenado el centro del campo del Betis y, de paso, ha dejado a Álvaro Fidalgo en una posición mucho más frágil de la que ocupaba hace apenas unas semanas. El asturiano, que había encontrado continuidad y cierto peso en la rotación de Manuel Pellegrini, se ha visto desplazado al banquillo incluso en un calendario apretado, de esos que suelen repartir minutos y abrir posibilidades para los jugadores de segunda línea.
La secuencia reciente dibuja con bastante nitidez ese cambio de escenario: Fidalgo fue suplente en la vuelta europea ante el Panathinaikos, un encuentro de exigencia alta en el que el técnico chileno apostó por el regreso inmediato del marroquí, dándole minutos al hispano-mexicano en el segundo tiempo. Después, frente al Athletic, cuando la rotación parecía indicar a que Fidalgo volvería al once, ni siquiera participó, una señal elocuente en un partido que reclamaba piernas frescas y alternativas para sostener el ritmo. Más que un episodio aislado, se traduce en la consecuencia directa del fuerte aterrizaje competitivo de Amrabat, que ha recuperado mando y jerarquía con una rapidez llamativa.
A ese nuevo reparto de papeles se suma ahora un condicionante poco amable para Fidalgo. El centrocampista fue titular con México en el amistoso ante Bélgica y disputó 69 minutos en el 1-1 jugado de madrugada en Chicago, una circunstancia que estrecha todavía más sus opciones de aparecer de inicio ante el Espanyol. El desgaste del viaje, la carga física y la cercanía del compromiso liguero juegan claramente en su contra, mientras Amrabat no fue llamado por Marruecos y ha estado descansando todo el parón en Sevilla.
En ese contexto, Fidalgo queda atrapado en una zona incómoda: con menos espacio para discutir la titularidad y con un horizonte inmediato que invita más a una aparición puntual desde el banquillo que a una nueva oportunidad en el once.