El Villarreal le regala al Girona una licencia para soñar
Lunes, 06 de abril del 2026 a las 23:07
Estadísticas, alineaciones y puntos fantasy
Montilivi empujó al Girona hacia una victoria de mucho peso ante un Villarreal sin mordiente, sin continuidad y sin una sola respuesta convincente. El equipo de Míchel se impuso por 1 a 0 en un duelo trabajado desde la presión y la atención a cada detalle, y encontró el premio justo antes del descanso con un gol en propia puerta de Pau Navarro. No fue un partido bonito para el espectador, pero sí de superioridad práctica y de una sensación bastante clara de que el conjunto local siempre entendió mejor lo que pedía el encuentro.
Desde los primeros minutos se vio por dónde iba a caminar la noche, porque el Villarreal solo dio una señal aislada con un disparo de Mikautadze que se marchó cerca del palo y, a partir de ahí, fue el Girona quien fue ganando sitio, ritmo y autoridad. Tsygankov cargó una y otra vez por la derecha, Arnau Martínez encontró vuelo en cada incorporación y Ounahi fue marcando la dirección del juego con pausa y claridad. La lesión de Vanat en el minuto 12 obligó a mover pronto el banquillo, pero la entrada de Abel Ruiz mantuvo el plan intacto. Vitor Reis avisó en una acción a balón parado y el gol llegó en el 45 más 1, cuando Arnau puso un centro tenso al área y Pau Navarro, forzado en el despeje, acabó enviando la pelota a su propia portería.
La reanudación dejó un intento de reacción visitante, aunque fue más amago que amenaza. Gerard Moreno tuvo el empate en un saque de esquina, pero Vitor Reis apareció bajo palos para salvar al Girona en la acción más comprometida de la noche. La respuesta local fue inmediata y bastante más seria. Ounahi encontró a Tsygankov con un gran pase entre líneas, Abel Ruiz obligó a intervenir a Luiz Júnior y, poco después, el portero del Villarreal evitó el segundo con una gran parada ante Witsel, completamente liberado dentro del área.
Con el paso de los minutos, el partido fue cayendo del lado del Girona también en el control de los tiempos, porque el Villarreal movió piezas pero nunca encontró una marcha más. Entraron Buchanan, Alfon y Freeman, pero el equipo de Marcelino siguió partido, sin claridad y sin capacidad para empujar de verdad a su rival. El Girona, en cambio, cerró la noche con seriedad y oficio, firmó tres puntos que valen mucho más que una simple victoria y se concedió, sin hacer ruido, una razón firme para mirar el final de curso con esperanza europea.