El Celta se descompone sin Starfelt... y con Aidoo
Martes, 14 de abril del 2026 a las 12:13
El Celta atraviesa una fase en la temporada en las que cada desajuste atrás adquiere una dimensión mayor y más letal. La derrota ante el Real Oviedo, tan contundente en el marcador como inquietante en las sensaciones, volvió a dejar al descubierto una fragilidad que se ha instalado en la defensa celeste desde hace un par de semanas. La última portería a cero llegó hace cinco encuentros, frente al Olympique de Lyon, y desde entonces el equipo ha encajado doce goles en apenas cuatro partidos con Joseph Aidoo sobre el césped, una secuencia que dibuja un panorama incómodo para Claudio Giráldez en pleno tramo decisivo del curso.
La situación se agrava por la incertidumbre que rodea a Carl Starfelt, referencia del eje defensivo y pieza de notable fiabilidad durante buena parte de la temporada. El central sueco arrastra molestias lumbares desde el 4 de abril, previamente ya se había perdido partidos por 'fatiga muscular' y su presencia para el jueves contra el Friburgo permanece en el aire. Su hoja clínica empieza a resultar demasiado extensa: fatiga muscular, problemas en el sóleo, lumbalgia, un esguince de tobillo y una lesión en el bíceps femoral han ido interrumpiendo su continuidad. Aun así, su peso competitivo se percibe en cuanto falta. Con él, el Celta encontraba una línea más firme, menos expuesta al sobresalto y mejor ordenada en los repliegues.
Aidoo, por su parte, ha reaparecido sin terminar de ofrecer garantías plenas en los cuatro partidos consecutivos que ha disputado como titular: Alavés, Valencia, Friburgo y Oviedo, con un balance de 3 derrotas, 1 victoria y 12 goles encajados. Su ritmo competitivo venía resentido por una participación intermitente y eso se ha notado en varios episodios recientes, con errores de lectura, pérdidas de marca y una sensación de vulnerabilidad en acciones que antes resolvía con naturalidad. No se trata de cargar sobre un solo futbolista el deterioro colectivo, pero sí de admitir que la defensa viguesa ha perdido densidad, timing y jerarquía en una zona del campo donde cada duda se paga con una severidad implacable.
Con Friburgo, Barcelona, Villarreal y Atlético asomando en el calendario inmediato, el Celta necesita recuperar cuanto antes algo más que efectivos. Necesita recuperar certeza. Porque ahora mismo, cada llegada rival parece discurrir demasiado cerca de su portería.