El Getafe castiga la resaca txuri urdin sin tirar a puerta

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Miércoles, 22 de abril del 2026 a las 22:28

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La Real Sociedad volvió al Reale Arena con el eco reciente de la Copa, pero la noche le dejó una derrota de esas que irritan más por el modo que por el tamaño del golpe. El Getafe se llevó el 0 a 1 sin rematar entre los tres palos, apoyado en una disciplina militar, en la seguridad de David Soria y en un partido llevado siempre al terreno que mejor conoce. El equipo de Matarazzo tuvo más balón, más presencia en campo rival y más intentos, pero casi nunca encontró limpieza en los últimos metros, probablemente por encontrarse en un estado poco lúcido tras tres días de celebraciones. Su dominio fue visible, aunque insuficiente ante un rival que convirtió cada pausa, cada duelo y cada despeje en una forma de avanzar hacia la victoria.

La primera jugada que marcó el encuentro llegó pronto. En el minuto 13, una mano de Abqar tras revisión de VAR abrió a la Real una puerta ideal para adelantarse. Brais Méndez asumió el penalti, buscó el palo derecho y el disparo se estrelló en la madera con Soria venciendo bien el lado. Fue una ocasión grande y también un aviso de lo que venía. Poco después, Óskarsson dispuso de otra opción clara tras una acción rápida, pero definió mal en el primer toque y el portero del Getafe respondió en el segundo intento con una mano de mucho mérito. Ahí estuvo el partido por primera vez.

La segunda vez apareció en el minuto 29. Juan Iglesias cargó un centro desde la izquierda al segundo palo y Jon Gorrotxategi, en su intento de despeje, peinó hacia atrás con tan mala fortuna que el balón tomó altura y cayó junto a la escuadra de Remiro. Fue un autogol extraño, dañino, muy difícil de digerir para una Real que ya había hecho más que su rival. El Getafe encontró ventaja en su primera llegada con verdadero veneno y desde entonces ya tuvo el guion exacto que quería.

Tras el descanso, la Real empujó con Aramburu, Oyarzabal y Barrenetxea. Aramburu mandó al palo una acción invalidada y luego cabeceó con peligro en un córner. Barrenetxea rozó el empate con una definición de puntera que Juan Iglesias sacó casi sobre la línea. Kubo agitó, Oyarzabal intentó enlazar y el Reale Arena acompañó, pero el Getafe resistió con una convicción impecable. Cada balón dividido pareció suyo, cada interrupción le acercó al final. La Real dejó sensación de cansancio y agonía. El Getafe, en cambio, dejó una victoria muy suya.

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