Valverde pierde la confianza en Sancet
Lunes, 27 de abril del 2026 a las 22:24
La pérdida de peso de Oihan Sancet en el Athletic ya no pertenece al terreno de la sospecha. Las dos últimas alineaciones de Ernesto Valverde han dibujado un mensaje tan nítido como incómodo para el mediapunta navarro: primero fue Álex Berenguer quien ocupó su espacio ante Osasuna; después, Unai Gómez apareció de inicio en el Metropolitano. Dos suplencias consecutivas, por decisión técnica de Ernesto Valverde, convierten el bajón del futbolista en un asunto de jerarquía en el once de gala.
Sancet venía de un curso anterior en el que su presencia marcaba diferencias cerca del área y ofrecía al equipo una vía de gol poco habitual en un centrocampista. Esta temporada, en cambio, su fútbol se ha ido apagando hasta quedar reducido a intervenciones dispersas, poca continuidad y una incidencia ofensiva mucho menor. Extradeportivamente se cuentan capítulos que podrían explicar este descenso en picado, pero el contraste en el campo es demasiado evidente, pasando de ser una referencia clave del equipo a pieza discutida en la zona de tres cuartos.
Ante Osasuna, Berenguer fue el elegido para dar velocidad, movilidad y una lectura distinta entre líneas. Sancet apareció en el minuto 65, con el Athletic ya por delante, y dejó una actuación útil en la gestión de la ventaja, más aplicada que brillante. Cumplió, ayudó a respirar al equipo y participó en la conservación del resultado, pero su entrada no cambió el resultado. La señal se endureció frente al Atlético de Madrid. Valverde apostó por Unai Gómez como enganche y recurrió a Sancet en el 64, cuando el partido ya se había torcido. El navarro entró en un escenario abierto, necesitado de talento y determinación, pero apenas dejó huella. Su presencia no agitó al Athletic ni modificó el escenario de una derrota inevitable.
Sancet atraviesa una campaña pobre, lejos de aquel futbolista dominante que atacaba el área con veneno y personalidad. Valverde le ha dado margen durante meses, regalándole titularidades, en ocasiones, de forma incomprensible, pero en este tramo final la sensación es otra: la confianza plena del técnico en el futbolista se ha resquebrajado. Y cuando un jugador como Sancet deja de ser intocable, el síntoma habla tanto de su declive como de la urgencia competitiva del Athletic.