Gonzalo Villar marca el compás de la permanencia

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Martes, 28 de abril del 2026 a las 12:34

Gonzalo Villar ha cambiado la tendencia del Elche en el tramo más delicado del curso, justo cuando los partidos empiezan a pesar más que las piernas y cada posesión parece llevar dentro una pequeña sentencia. El centrocampista murciano, cedido por el Dinamo Zagreb y con una opción de compra cercana al millón de euros, ha pasado en apenas unas semanas de buscar sitio en la rotación a convertirse en una pieza de enorme influencia para Eder Sarabia, que ha encontrado en él una mezcla de orden, energía y claridad para elevar al equipo en la zona donde se cocinan las jugadas.

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Las tres últimas titularidades de Villar han generado tres victorias de enorme valor: ante el Valencia en el Martínez Valero, frente al Atlético de Madrid también en casa y en el Carlos Tartiere contra el Real Oviedo, donde además firmó un gol de gran categoría. Su acción en tierras asturianas resumió bien su momento: robo alto, llegada al área, pausa para elegir y disparo ajustado al palo, una secuencia que habla tanto de piernas como de cabeza, de confianza recuperada y de un futbolista que vuelve a sentirse importante.

Su sociedad con Aleix Febas ha dado al Elche una lectura más rica del mediocampo. Febas marca la pausa, acumula pases y ofrece continuidad; Villar, a su lado, añade presión, recorrido, llegada y una verticalidad que antes aparecía de forma más intermitente. Ademas, cuando Aguado se ubica atrás, como en Oviedo, ambos pueden proyectarse en ataque, donde más daño hacen sus pases filtrados. Esa convivencia ha permitido al equipo instalarse con más frecuencia en campo contrario, proteger mejor la salida de balón y transformar recuperaciones en ataques con verdadero peligro.

Sarabia ha elogiado su compromiso, su madurez y esa limpieza mental que le permite competir sin ruido, con una autoridad serena. La grada, por su parte, ya lo mira como uno de los nombres propios de la reacción franjiverde. En un Elche que respira con mayor alivio, Villar no solo inicia el juego: lo acelera, lo ordena y, cuando hace falta, lo remata.