PSG y Bayern se divierten en el Parque
Martes, 28 de abril del 2026 a las 23:08
Alineaciones, estadísticas y puntos fantasy
Hubo una noche en París en la que el Parque de los Príncipes dejó de parecer un estadio y recobró la esencia de un viejo patio de colegio, de un recreo interminable, de un balón siempre hacia adelante absorbiendo la inocencia intacta de quienes aún ignoraban los problemas que la vida les tendría reservados. PSG y Bayern jugaron como juegan los niños cuando nadie les exige prudencia: mirando la portería contraria con una alegría casi olvidada. Ganó el equipo de Luis Enrique por 5-4, pero el marcador fue menos una sentencia que una invitación a disfrutar, reír y gritar sin complejos.
El Bayern golpeó primero, con Kane transformando un penalti cometido sobre Luis Díaz en el minuto 17. El PSG, herido apenas un rato, respondió con Kvaratskhelia, que recibió tras una transición veloz, encaró a Stanisic y colocó el empate con un disparo de seda y veneno. Antes, Dembélé había perdonado un mano a mano ante Neuer. Luego apareció João Neves, pequeño entre gigantes, para cabecear un córner servido por Dembélé y poner el 2 1. Olise igualó con un zurdazo limpio desde la frontal, pero Davies tocó con la mano un centro en el añadido y Dembélé devolvió la ventaja desde el punto de penalti.
La segunda parte empezó con el mismo aroma a merienda olvidada y rodillas raspadas. Vitinha abrió hacia Hakimi, el marroquí entró por la derecha y Kvaratskhelia acudió al área para firmar el cuarto. Dos minutos después, Doué condujo con descaro y encontró a Dembélé, que recortó y disparó cruzado; el balón besó el poste antes de entrar, como si también quisiera participar en el juego.
Con 5 2, el Bayern pudo haberse ido del partido, pero no lo hizo. Upamecano cabeceó una falta de Kimmich en el segundo palo y Luis Díaz, habilitado por Kane tras revisión del VAR, controló de maravilla antes de definir el 5 4. Aún empujó el campeón alemán, aún rozó el empate, pero París conservó una ventaja mínima y una nostalgia enorme: la de aquellos partidos que nadie quería terminar.