Los motivos que han mantenido a Carlos Álvarez como revulsivo
Martes, 28 de abril del 2026 a las 23:31
Carlos Álvarez vuelve a estar cerca, cada vez más cerca, aunque su regreso al once del Levante continúa sujeto a una combinación de factores que Luis Castro está manejando con la cautela. El técnico sabe que el talento, por sí solo, no siempre basta cuando el cuerpo acaba de salir de una lesión y el equipo, mientras tanto, ha encontrado una cierta estabilidad competitiva en semanas de máxima exigencia. El futbolista sevillano ha participado en los tres últimos encuentros desde el banquillo, siempre en una zona interior, sustituyendo a Pablo u Olasagasti, ubicado cerca de la mediapunta, donde mejor interpreta el juego, recibe entre líneas y puede acelerar la jugada con ese desparpajo que le distingue dentro de una plantilla necesitada de imaginación.
Su caso, sin embargo, no se explica únicamente desde el prisma futbolístico ni de falta de calidad, pues le sobra. La rotura en el aductor largo derecho, sufrida a finales de febrero, dejó una huella que todavía condiciona la gestión de sus minutos, porque Castro ha repetido en distintas ocasiones que con las lesiones musculares prefiere evitar cualquier precipitación. Álvarez ya ha reaparecido, ha sumado tramos de partido y ha dejado señales reconocibles, como esa ocasión al larguero en el descuento ante el Espanyol, pero una cosa es estar disponible y otra muy distinta sostener de inicio el ritmo, los esfuerzos repetidos y la tensión física de un partido completo.
Para Luis Castro, también pesa su encaje. Carlos no es un extremo de ida y vuelta ni un mediocentro de contención, sino un jugador llamado a moverse por dentro, a asociarse, a recibir de espaldas y a inventar donde otros aseguran. Para darle entrada desde el principio, Castro tendría que modificar matices del centro del campo, probablemente sacrificando parte del recorrido, la presión o la vigilancia que ahora ofrecen Pablo Martínez, Olasagasti y Raghouber, piezas menos brillantes ofensivamente, pero muy útiles para proteger al equipo.
El buen rendimiento reciente tampoco invita a grandes alteraciones, pues el Levante ha competido mejor en este tramo de la temporada que en la primera vuelta. Ha sumado y ha transmitido una imagen más fiable, de modo que el técnico encuentra pocos argumentos para agitar demasiado un once que parece haber recuperado la solidez y el nivel competitivo perdido durante la etapa de Julián Calero.
De cara al partido contra el Villarreal, que se disputará este fin de semana en el Estadio de la Cerámica, Carlos Álvarez sigue siendo una opción de enorme valor, puede que incluso ya se haya hecho un hueco como titular, aunque su papel reciente haya sido el de revulsivo selecto, preparado para cambiar el tono del partido cuando las piernas rivales empiecen a pesar. Si Luis Castro ve debilidades durante la semana con Pablo Martínez u Olasagasti, Carlos Álvarez encontrará un sitio en el once. De lo contrario, el técnico portugués no lo valora en otra demarcación, como se ha podido ver en las tres sustituciones recientes.