Diabaté pide paso como socio de Toni Martínez

Por Tomy Gavaldá, CEO y redactor
Miércoles, 29 de abril del 2026 a las 11:39

Ibrahim Diabaté ha pasado, en apenas unas semanas, de actor secundario a nombre inevitable en el Deportivo Alavés por una acumulación de señales que explican por qué Quique Sánchez Flores lo mira ya como una alternativa real: zancada poderosa, presión generosa, capacidad para atacar espacios y una presencia física que, en el tramo final de una temporada comprimida por la permanencia, puede resultar especialmente valiosa. Cedido por el GAIS sueco, el delantero marfileño ha vivido una adaptación intermitente desde su llegada en febrero, con pocos minutos, un gol y la sensación de estar aprendiendo el oficio competitivo de LaLiga a toda velocidad.

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Sus últimas cinco apariciones dibujan bien esa progresión: Ante el Celta, entrando tras el descanso, ofreció una actuación con movilidad, remate y una relación prometedora con Toni Martínez, a quien puede liberar mediante rupturas, disputas aéreas y segundas jugadas. Contra Osasuna, ya como titular debido a una fascitis plantar de Lucas Boyé, completó noventa minutos de desgaste, más valiosos por el trabajo que por la brillantez. En Anoeta, también desde el inicio, encontró el premio del gol ante la Real Sociedad, con ese oportunismo imperfecto pero necesario que distingue a los delanteros atentos. En el Bernabéu apenas tuvo margen, mientras que frente al Mallorca ingresó en el minuto tres por una nueva lesión de Lucas Boyé y quedó expuesto a un examen inmediato.

La baja de Boyé para tres semanas, por una rotura en los isquiotibiales de la pierna izquierda, cambia el tablero ofensivo del Alavés y convierte a Diabaté en candidato evidente a acompañar a Toni Martínez, referencia goleadora y futbolista en plena confianza. La posible conexión entre ambos tiene sentido: Toni fija, descarga y finaliza; Diabaté amenaza al espacio, pelea, incomoda y estira al equipo. Todavía falta precisión en el remate y continuidad en sus decisiones, pero prensa, cuerpo técnico y grada perciben en él una oportunidad razonable que pueda convertirle en una pieza decisiva en la lucha por la permanencia.