Claudio Echeverri y la insistencia en lo irrelevante

El mediapunta pasa desapercibido en su nuevo papel de delantero pese a la insistencia de Míchel

Tomy Gavaldá
Por Tomy Gavaldá CEO y redactor Sábado, 02 de mayo del 2026 a las 12:16

Claudio Echeverri se ha instalado en el once del Girona desde un lugar que, con el paso de los partidos, ha evidenciado no estar hecho ni para su cuerpo ni para su fútbol, convertido en una solución de emergencia tras las lesiones de Vladyslav Vanat y Abel Ruiz. El argentino, menudo, intuitivo y más dotado para recibir entre líneas que para fijar centrales, ha pasado de moverse en zonas de asociación y ventaja como revulsivo a ocupar un territorio donde casi todo sucede de espaldas, con poco aire, rodeado de defensores que le niegan el metro indispensable para girar, imaginar y soltarse.

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El 'Diablito' ya suma cuatro titularidades como delantero centro, demasiadas para seguir hablando solo de ensayo, y en todas ha dejado una sensación parecida: presencia discreta, sustitución temprana por falta de incidencia y nueva titularidad al partido siguiente, más por la insistencia de Míchel que por una verdadera respuesta futbolística, en un equipo al que le han faltado ideas, variantes y cierta sensibilidad para no confundir necesidad con plan.

Su caso encierra una situación que roza lo inexplicable. Echeverri acumula titularidades y participa en la presión, en los apoyos y en esos movimientos que intentan desordenar al rival; sin embargo, su huella en las jugadas decisivas sigue siendo mínima, casi inofensiva. Ante Madrid y Betis dejó regates, giros y alguna conducción con aroma a jugador distinto, pero el Girona necesita algo menos sugerente y más urgente: goles, asistencias, disparos,... puntos. En esa distancia entre lo que insinúa y lo que produce se ha ido construyendo su aparente irrelevancia desde la posición de falso delantero.

Claramente, el problema no está en su actitud, ni siquiera en su talento, sino en el sitio que ocupa. Echeverri parece muchas veces un jugador buscando su identidad dentro del campo. Quiere recibir entre líneas, mirar de frente, juntar compañeros, acelerar cuando detecta una rendija; pero cuando reciben en el área, en cambio, la situación pide otra cosa, menos natural y más severa: rematar pronto, simplificar, atacar espacios sin encanto. Algo que hace Stuani cuando sale en el segundo tiempo y que el físico y el entrenador le niegan.

Y ahí aparece Míchel. La emergencia podía explicar el experimento, pero la insistencia empieza a parecer una falta de alternativas y de ideas. Al repetir su ubicación como falso nueve, el técnico ha convertido una necesidad puntual en plan principal, y esa decisión expone más al chico de lo que lo protege. Echeverri no es irrelevante; lo irrelevante empieza a ser el plan. El argentino, simplemente, está mal aprovechado. Y cuando un talento joven parece apagarse en una posición que no es la suya, la pregunta termina mirando hacia el banquillo. ¿Forzar más a Stuani era una solución? ¿Probar con Joel Roca? ¿Acercar a Tsygankov a zonas más interiores? ¿Lo haría mejor ahí Ounahi? ¿Y mirar a la cantera? Tal vez, cuando esas preguntas encuentren respuesta, ya se haya recuperado uno de los delanteros lesionados y el debate llegue tarde.

Tomy Gavaldá

Tomy Gavaldá

CEO y redactor

CEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.