El Real Madrid implosiona desde el vestuario
Jueves, 07 de mayo del 2026 a las 14:56
El vestuario del Real Madrid llega al Clásico instalado en una crisis que ya trasciende lo deportivo. Entre finales de abril y el 7 de mayo, la mala temporada, la eliminación europea y la falta de títulos han convertido Valdebebas en un escenario de tensión permanente, con roces, filtraciones y una autoridad técnica cada vez más cuestionada.
La llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo a principios de año agitó un grupo de egos que estaba ya empezando a alterarse con Xabi Alonso. Al contrario de lo que esperaba Florentino, el nuevo entrenador todavía avivó más la toxicidad y varias informaciones apuntan a desencuentros con jugadores como Carvajal, Asencio, Ceballos, Camavinga, Mbappé, Carreras y Gonzalo. Algunos pesos pesados habrían reducido al mínimo su relación con el técnico, mientras la directiva observa con preocupación la pérdida de control del vestuario tras la etapa de Xabi Alonso.
El primer gran incendio lo protagonizaron Antonio Rüdiger y Álvaro Carreras. Según distintas versiones, ambos mantuvieron un fuerte cruce tras un entrenamiento, con gritos, empujones e incluso referencias a una posible bofetada. El club trató de rebajar el episodio y el propio Carreras publicó un mensaje conciliador, pero el incidente confirmó que la convivencia estaba deteriorada.
En paralelo, Kylian Mbappé quedó señalado por su viaje a Cerdeña junto a su pareja mientras arrastraba molestias físicas. Aunque el francés defendió que formaba parte de su recuperación, dentro del entorno blanco se interpretó como un gesto poco oportuno en plena crisis competitiva. Su liderazgo ha quedado debilitado, mientras Vinicius aparece como referencia emocional del grupo.
El episodio más grave llegó con Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni. Una entrada dura durante el entrenamiento derivó en empujones, gritos y una discusión que continuó en el vestuario. Después circularon versiones sobre una segunda pelea todavía más seria en el día de hoy, una reunión urgente en Valdebebas e incluso una supuesta visita de Valverde al hospital.
A todo ello se suman filtraciones internas que el club considera intencionadas. El resultado es un vestuario dividido, desconfiado y al límite, justo antes del partido que puede cerrar una temporada en decadencia. A niveles deportivos, desconocemos cómo puede afectar esta situación, pero no parece ayudar demasiado.