Abelardo prueba los primeros onces y sistemas en un partidillo

Domingo, 17 de julio del 2016 a las 21:21

Abelardo abrió ayer un poco la mano para conceder una tregua a sus futbolistas, que pudieron empacharse de balón en una mañana soleada y en la que se disputó un atractivo simulacro de partido en formato reducido. La exigente semana de la montaña -Pajares y el Sol- quedó atrás. La localidad lusa de Arcos de Valdevez aguardará tras el descanso de hoy. Pero entre medias hubo fútbol en campo abierto. Un premio para futbolistas y aficionados. Dos tiempos de treinta minutos cada uno, con el número 2 como escenario. Tiempo suficiente para que los jugadores volvieran a respirar el embriagador aroma de la competición y el espectador habitual de Mareo fuera sacando sus primeras impresiones del nuevo proyecto.

Abelardo e Iñaki Tejada diseñaron para la ocasión dos equipos bastante equilibrados, con reparto de los nuevos y alguna variación del dibujo. Uno de ellos, de hecho, con el clásico 4-2-3-1 y el otro, más innovador, atornillado a un 4-1-4-1. Con peto formaron Mariño; Lillo, Julio, Vranjes, Isma López; Pedro Díaz, Nacho Cases; Víctor Rodríguez, Jaime Santos, Burgui; y Carlos Castro. Al otro lado del campo, sin peto, se situaron Cuéllar; Lora, Juan Rodríguez, Meré, Canella; Sergio; Carmona, Pablo Pérez, Moi Gómez, Juan Mera (jugó Álvaro Bustos la segunda mitad); y Pablo Fernández.

Fue una sesión dinámica, atractiva para el espectador, con detalles de calidad, en la que se vieron también los lógicos desajustes y despistes que requieren tiempo y adaptación. Pero en líneas generales la plantilla, que todavía espera cinco futbolistas como mínimo, ofreció una buena medida, sin excepción, pese a que llevaba ya cinco sesiones de pretemporada en las piernas, alguna de ellas de una exigencia física superlativa, y que todavía está muy lejos de su forma.

El primer tiempo discurrió con posesiones largas, sobre todo en el equipo sin peto, que tenía más elaboración en ataque con el sustento físico de Sergio y cierta libertad para Moi Gómez y Pablo Pérez, muy participativo. El otro equipo cocinaba su fútbol en el centro del campo, con Nacho Cases y Pedro Díaz, pero atacaba con más velocidad y verticalidad, con Burgui y Víctor Rodríguez. La monotonía se rompió con un oportuno gol de Juan Mera, solo ante Mariño. No fue el único tanto de este primer acto.

El gol del empate llevó la firma de Burgui, quien mostró en esa acción algunos trazos de su potencial. El extremo arrancó desde la izquierda y dejó atrás a varios jugadores en velocidad. En el área amagó, entre el centro y el disparo, sentó a otro futbolista y marcó con su pierna buena. Su mayor desafío está temporada está en superar la intermitencia que le acompaña. Sus intervenciones fueron contadas, pero muchas de ellas llevaron peligro al área de Cuéllar.

Poco después llegaba el final del primer acto, que los futbolistas aprovecharon para refrescarse. Dani Ndi, mientras tanto, observaba a sus compañeros desde uno de los banquillos. Su regreso a la competición todavía está muy lejano, aunque la previsión es que la próxima semana comience ya a realizar carrera continua en Portugal, además de participar en algún entrenamiento esporádico.

El balón volvió a sobrevolar el césped de Mareo, con un poco más intensidad tras el rodaje de la primera mitad y solo un cambio en el equipo sin peto: entró Álvaro Bustos por Juan Mera. Hubo alguna escaramuza ofensiva más por medio de Castro y Jaime Santos, en un equipo, y Pablo Fernández y Carmona, con bastante presencia, en el otro. Una hora de disfrute antes de hacer las maletas para Portugal.