Crónica del amistoso: Sporting CP 2-3 Betis
Sporting de Portugal: Rui Patricio; Schelotto, Adrien, Naldo Pereira, Zeegelaar; Carvalho, Paulista; Martins, Bryan Ruiz, Cesar; y Alan ruiz. También jugaron Podense, Petrovic, Oliveira, Coates, Meli, Slimani, Palinha, Santos.
Real Betis: Dani Giménez (Manu Herrera, m. 64); Bruno (José Carlos, m. 79), Mandi (Nahuel, m. 64), Pezzella; Cejudo, Petros, Ceballos (Felipe, m. 46), Jonas Martin (Piccini, m. 59), Durmisi (Álex Martínez, m. 59); Rubén Castro (Zozulya, m. 79) y Sanabria (Álex Alegría, m. 59).
Goles: 1-0, m. 16: Alan Ruiz. 1-1, m. 26: Rubén Castro. 1-2, m. 28: Rubén Castro. 1-3, m. 58: Rubén Castro. 2-3, m. 75: Slimani.
Rubén Castro viajó a Faro, hizo tres goles y se llevó un balón. Resumen sencillo de quien lo hace todo fácil cuando es tremendamente difícil. Con su calma habitual, con su mirada tímida y su voracidad sobre el césped. Aparece lo que debe y marca lo que necesita el Betis. Lo hizo en un escenario de exigencia, ante un Sporting de Portugal subcampeón de su liga y clasificado para la Liga de Campeones.
Frente a un equipo que se había adelantado provocando inquietud y dudas en un Betis que se recompuso gracias a los goles de Rubén y fue tomando forma de equipo serio de atrás hacia adelante, de bloque con argumentos que sabe a lo que juega aunque tenga fases en las que el balón se le escapa. No se le puede pedir que tenga mucho más a estas alturas. Se va construyendo con buenos cimientos, probando diferentes variantes y con la aparición de jugadores que se suman a esta línea como Sanabria o Felipe Gutiérrez y la fiabilidad del pulverizador de récords, del hombre que hace historia, del que marca en la Liga, la Copa o en la pretemporada. Rubén Castro.
La pretemporada es un laboratorio y Poyet utilizó tubos de ensayo para hacer las mezclas, tácticas en esta ocasión. Ya se conocían las bajas de Adán, Joaquín y Musonda (las dos primeras por decisión técnica ya que hay partido el sábado en Montpellier y la del belga, por lesión) y la novedad en el arranque fue el dibujo: un 3-5-2 con Cejudo y Durmisi abiertos y con la novedad de la cohabitación entre Rubén Castro y Sanabria. No hay que negar que el arranque provocó dudas porque el Sporting llegaba a 30 metros con cierta facilidad gracias a una presión alta que contrastaba con las ganas de salida de balón del Betis pero con cierta incapacidad para completar con solvencia este aspecto. Schelotto avisó llegando hasta la cocina aprovechando el hueco entre Durmisi y Pezzella. Los desajustes eran frecuentes pero Rubén también jugaba y aparecía en una pared inconclusa con Ceballos que presagiaba algo.
Sin embargo, el Betis no acababa de carburar y era el Sporting el que daba primero con un mano a mano entre Martins y Durmisi que dejaba al danés sin tapar su flanco y abría hueco para un pase de la muerte hacia Alan Ruiz por desaplicación de los centrales. El gol daba paso a un dominio de pelota mayor de los portugueses, que se mostraban cómodos pero sin hacer daño.
Tan confortable era la situación que los controles cada vez eran más laxos y en una de estas Ceballos se anticipó a Paulista para robar en el círculo central y abrir a Sanabria, quien superó en la carrera a Zeegelaar con una enorme fuerza y puso un centro preciso, de extremo, para que Rubén Castro rematara como él sabe e inflara la red. Golazo.
Era el minuto 26 y el partido parecía que iba a calmarse pero ahí repetía guión el Betis, esta vez con robo de Jonas Martin en el centro del campo y visión rápida hacia Rubén, que esperaba el balón para hacer un movimiento que le gusta: controlar y, cuando el portero, en este caso el campeón de Europa Rui Patricio, aguarda el disparo cruzado, rematar raso al primer palo. 1-2 y el momento para que Ceballos tome las riendas, el balón y se haga con el partido. Fase de piques con Petros en casi todas las salsas y control para los heliopolitanos antes del descanso.
Tras la charla en el vestuario sale un Betis intenso en cada balón pero que cede metros y se agolpa atrás. El Sporting quiere tener su oportunidad de regresar al partido y acula a los verdiblancos, que de alguna manera se ven agobiados en su área pero sin que Dani Giménez tenga que ser probado de nuevo. Sin embargo, el partido estaba para quien estaba. El protagonismo no iba a ser discutido y un balón en jugada aislada de ataque llega a Rubén Castro, que busca la combinación con Sanabria con un pase excelente. El paraguayo porfía hasta encontrarse con el portero y el rechace lo aprovecha Rubén, quién si no, para encontrar el techo de la red. Otro gol, balón para Rubén y demostración de que el 24, por si alguien lo dudaba, sigue ahí.
Pero el partido no había acabado. No quería el Sporting que así fuera y apretó, presionó. El carrusel de cambios desdibujó al Betis, que siguió aculado pero ya no llamaba a la portería rival. Fue Slimani, en un balón aéreo quien se impuso a su par y batió a Manu Herrera, que ya había debutado. También, en este tramo final, lo hizo Zozulya, recién llegado. Los arreones finales del Sporting no tienen premio. Ni siquiera por alto. El Betis se entrega en cada balón, como si fuera una eliminatoria copera. Sigue invicto el conjunto heliopolitano en esta pretemporada y dejando buenas sensaciones. Crece. Y este tiempo es para ello.