Crónica de la Europa League: Dinamo Bucarest 1-1 Athletic

Viernes, 28 de julio del 2017 a las 01:42

1- D. Bucarest: Penedo; Romera, Nedelcearu, Katsikas, Filip; Hanca, Busuladic (Rivaldinho 46'), Salomao; Mahlangu, Nascimento (Paul Anton 84') y Nemec (Albín 67').

1- Athletic: Herrerín; De Marcos, Etxeita, Laporte, Balenziaga; Beñat (Mikel Rico 81'), Vesga; Susaeta (Lekue 67'), Raúl García (Sabin Merino 89'), Muniain; y Aduriz.

Goles: Laporte 21, Rivaldinho 54'

Los jugadores respondieron con entusiasmo a su llamada a dominar el partido en la primera parte, pero desconectaron en la segunda. A cambio, el Dinamo pasó de ser un simple grupo de chicos combativos a un conjunto capaz de manejar el duelo y hacer daño a un rival muy superior.

En la primera parte, con energía y sin distracciones, el Athletic asumió el peso del duelo ante un Dinamo que aceptó desde el saque inicial su condición de secundario y se encerró atrás por órdenes de Contra.

Como es habitual en él, Laporte subió con determinación a rematar una jugada de estrategia. Etxeita tocó de cabeza en el primer palo y el francés colocó un testarazo a la red en el segundo para firmar su décimo gol como rojiblanco y su primero en Europa. Ziganda ha mostrado en pretemporada que va a darle su sello personal a las jugadas de estrategia.

Ziganda fue políticamente correcto y dejó fuera de la lista de convocados a los ‘cachorros’ Unai Simón y Córdoba. En el once su decisión más notable es la apuesta por Mikel Vesga y el ostracismo de San José, relegado a la suplencia. El vitoriano tiene ante sí el complicado reto de consolidarse. Comenzó con buen pie. Ni flaqueó ni hizo concesiones mientras el Athletic gobernó el partido.

Contra vio que por ese camino no podía seguir y sacó en el descanso a Rivaldinho. El efecto fue inmediato. A los 51 minutos firmó la primera ocasión de su equipo. Remató alto de cabeza. Al poco aprovechó la falta de contundencia de De Marcos para conducir un balón hasta cerca del área y soltar un derechazo a la escuadra. Un gol antológico digno de su padre, que lo celebró alborozado en la grada. Tiene pinta de jugador interesante.

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