
Filip Ugrinic empieza, por fin, a parecerse al futbolista que el Valencia CF creyó incorporar el pasado verano. Su llegada estaba pensada para ampliar el abanico táctico de Carlos Corberán en la medular: versatilidad, liderazgo, despliegue físico y calidad a balón parado. Sin embargo, el inicio de su etapa en Mestalla quedó condicionado por una realidad que no se conoció hasta semanas después: el centrocampista suizo aterrizó lesionado, arrastrando una dolencia en el tendón cuadricipital que ni el Young Boys ni el propio jugador comunicaron y que terminó derivando en molestias persistentes en el tendón rotuliano. El resultado fue un primer tramo de temporada irregular, con ausencias continuadas y un papel casi residual cuando debía estar en plena fase de adaptación.
Superado ese periodo de 44 días fuera de combate entre octubre y noviembre, el contexto para el suizo por fin ha cambiado. Y con él, la percepción sobre Ugrinic. Sus tres últimas apariciones dibujan una progresión clara. Ante el Rayo Vallecano fue un revulsivo puntual, con impacto limitado por los minutos. Frente al Sevilla, ya con mayor continuidad física, apareció desde el banquillo para firmar una asistencia decisiva en un gol de Hugo Duro con el que se lograría el empate, mostrando lectura del juego y capacidad para influir en campo rival. Y en el Metropolitano dio el paso más relevante: titularidad y 70 minutos de alto nivel competitivo ante el Atlético de Madrid, desplazando a un Javi Guerra que no atraviesa su mejor estado de forma.
En ese escenario de máxima exigencia, Ugrinic ofreció precisamente lo que justificó su fichaje. Integrado en un trivote junto a Pepelu y André Almeida, aportó equilibrio, orden posicional y fluidez en la circulación. Su presencia permitió al Valencia sostener la posesión, presionar alto por momentos y competir de tú a tú. No destacó en cifras ofensivas, pero sí en control del ritmo, ocupación de espacios y fiabilidad en el pase, aspectos que se echaron de menos tras su sustitución.
A sus 26 años y con contrato hasta 2029, Ugrinic vuelve a encajar en el plan original: un centrocampista box to box capaz de adaptarse a doble pivote, trivote o incluso banda, con criterio táctico y recursos a balón parado. Todavía en pleno proceso de adaptación en el once titular y sin todavía asegurar su presencia en el once de gala, su camino blanquinegro no ha sido fácil, pero empieza a ser firme. Ugrinic ha puesto la primera piedra de su camino como valencianista. Ahora toca recorrerlo firmemente y sin altibajos.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

