
La temporada de Lamine Yamal no se entiende solo desde el brillo del juego ni desde la regularidad de sus números. Se explica, sobre todo, desde la capacidad para soportar esfuerzos continuados cuando el cuerpo exige pausa y el calendario no concede un respiro. En un curso que debía servirle para asentarse definitivamente en la élite, el extremo del FC Barcelona se encontró con un obstáculo complejo y repetido: la pubalgia.
Entre septiembre y noviembre, las molestias en el pubis le obligaron a detenerse en tres periodos distintos. Fueron 9 días entre el 13 y el 27 de septiembre, otros 17 entre el 1 y el 18 de octubre y una última pausa de 14 días del 10 al 19 de noviembre. En total, tres ausencias consecutivas que le hicieron perderse cuatro jornadas de Liga entre la cuarta y la octava y una convocatoria con España. No fue una lesión puntual, sino una secuencia que exigió prudencia, ajustes constantes y una lectura madura del proceso.
El punto de inflexión llegó el 18 de octubre, en Montilivi. Aquel día, Lamine volvió al once inicial y, desde entonces, no ha salido de él. Ha sido titular en todos los partidos de Liga, Champions y Copa del Rey, sosteniendo una continuidad impropia para un futbolista de 18 años que venía de convivir con una dolencia tan delicada. Su regreso no fue gradual, sino firme, como esos guerreros que regresan al combate tras cada caída con una versión reforzada de sí mismos, despertando un aura distinta a la del resto de terrícolas.
La eliminatoria copera ante el Guadalajara volvió a servir de termómetro. En un contexto diseñado habitualmente para repartir esfuerzos, Lamine disputó los noventa minutos completos en los dieciseisavos del torneo del KO, ofreció una asistencia y transmitió sensaciones plenas. No hubo señales de fatiga ni necesidad de protección. Su respuesta fue la de un jugador preparado para sostener cargas altas sin perder influencia en el juego.
El tratamiento específico al que se sometió marcó un antes y un después. Desde entonces, ha acumulado minutos con naturalidad y ha respondido con rendimiento constante. Hoy, Lamine Yamal emerge no solo como un talento precoz, sino como un futbolista resistente, fiable y dominante en el esfuerzo. A su calidad diferencial ha añadido una fortaleza física y mental que explica por qué, tras cada obstáculo, vuelve siempre un poco más fuerte.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

